Ambiente virreinal de la Nueva España: El primer virrey de España: Antonio de Mendoza (I)

El primer Virrey de España:

Al comenzar el Gobierno de los Virreyes en La Nueva España se encontraron con un conglomerado de elementos humanos diversos, en el que la diferencia de razas y costumbres servía de motivo para establecer una escala de categorías sociales. La raza considerada inferior, fue la de los negros, como lo sigue siendo en nuestros días. Al embarcarlos ya estaban comprados o sometidos a una eventual subasta vergonzosa. El precio oscilaba entre los 30 y 40 pesos; más bajo aún en la mayoría de los casos al que se exigía por cualquier caballería. La raza negra se considerada infamante, hasta tal punto que se despreciaba al que se contaminase con ella. Desde un principio eran destinados a la esclavitud, a los trabajos más rudos, negándoseles la libertad, el uso de las armas, a no ser cuando desempeñaban su cometido como guerreros, y hasta les era vedado el ingresar en las Órdenes Religiosas.

José Alberto Cepas Palanca

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ellos más que unos colaboradores desinteresados, a unos terribles enemigos. El choque de las doctrinas evangélicas de los religiosos, que predicaban la libertad y el buen trato con los indios, los miraban como un peligro para sus haciendas y un obstáculo para sus ambiciones, lo que produjo en muchas ocasiones no ya sordas hostilidades,
sino desenmascaradas luchas y escandalosos desapegos y rupturas entre los hombres de la Iglesia y los colonos españoles. Pero en todas las ocasiones, aunque vencedores, llegaron algunas veces a saber los encomenderos la constancia y la inquebrantable energía de los religiosos que hacía momentáneo aquel triunfo, que llegaba a convertirse en derrota, merced a los incesantes trabajos de la Órdenes monásticas que nunca se daban por vencidas agotando hasta el último recurso para obtener el triunfo de sus ideas.
Hacia la mitad del Virreinato de Antonio de Mendoza acudieron paulatinamente a La Nueva España, las religiosas, fundado conventos ininterrumpidamente, tales como el de la Concepción, en 1570, Santa Inés, en 1600, etc., Cerca de 50 diócesis se crearon en la época del Virreinato, siendo los más destacados Arzobispos y Obispos, fray Alon-
so de Montufar, Zumárraga, Pedro Moya de Contreras, Juan de Palafox, Francisco Gómez de Mendiola, Antonio Alcalde, etc., Lástima que también surgieran rencillas entre el poder eclesiástico y el poder civil, pues muchos prelados se extralimitaban en sus funciones, llegando a medir el alcance de las mismas incluso con el Virrey, pero se fue contemporizando en cuanto les fue posible dicha tirantez, manteniéndose firmes en su actitud cuando veían que el prestigio de su autoridad civil sufría menoscabo.
También hubo muchos Jefes de la Iglesia que se mostraron comprensivos.
La situación en que se encontraban generalmente los Virreyes no era muy envidiable. Aparte de contentar a los religiosos tenían que transigir con las Audiencias y los Corregidores, mermar las pretensiones de los encomenderos y nobles, que, procediendo de España arruinados, pretendían enriquecerse en pocos años. Por si todas estas dificultades y problemas fueran pocas, al hacerse cargo de los Virreinatos se encontraban con las arcas casi vacías, debido a las grandes cantidades de oro y plata que había que enviar a la Península, y sorprendidos no solamente por ataques de los piratas sino también por las inundaciones, terremotos y peor aún, por las espantosas enfermedades, difíciles de curar, a pesar del sacrificio y la gran generosidad de que daban muestras los misioneros, la mayor parte de las Órdenes Religiosas y de la ayuda de la población civil. Pero había algo más lamentable, que hería el amor propio y la dignidad de algunos Virreyes, que consistía en las injusticias con que les trataban sus Monarcas, aconsejados por la Corte que les rodeaba y por la parcialidad manifiesta de determinados componentes del Consejo de Indias. Por este motivo, con frecuencia, se encontraban desautorizados en el ejercicio de sus funciones, comprobándose más tarde con amargura que existía cierta confusión para apreciar las equivocaciones y aciertos y que el favoritismo imperaba en numerosos casos.
en formas de trabajo forzoso o no libre, al reemplazarse, en muchos casos, el pago en especie del tributo por trabajo en favor del encomendero.
El Real y Supremo Consejo de Indias, conocido simplemente como Consejo de Indias, fue el órgano más importante de la administración indiana (América y las Filipinas), ya que asesoraba al Rey en la función ejecutiva, legislativa y judicial.
A pesar de tales obstáculos e ingratitudes, puede decirse que no todos los Virreyes realizaron una labor destacada por circunstancias ajenas a su voluntad y muchos de ellos merecen un elogioso recuerdo en la Historia Americana.
PRIMER VIRREY:ANTONIO DE MENDOZA Y PACHECO
(1490 – 1552).
Datos biográficos
Fue el primer Virrey de La Nueva España. Nació en Alcalá la Real, Jaén. Falleció en Lima (Perú). Su infancia la pasó en Granada, donde su padre era Capitán General. Hijo del segundo conde de Tendilla, Íñigo López de Mondéjar, y hermano de Bernardino, Capitán General de las galeras de España y del escritor Diego Hurtado de Mendoza. Pertenecía a la Orden de Santiago y fue Comendador de Socuéllamos, en Ciudad Real. Su esposa era Catalina de Vargas y Carvajal, dama de la Corte de la Reina Isabel I la Católica. Fue Virrey durante el reinado de
Carlos V de 1535 a 1550. Su mandato comenzó en 1535 y terminó en 1550.
Virrey Antonio de Mendoza
Durante el incidente de los comuneros, permaneció fiel a Carlos V.
Fue testigo el 11 de febrero de 1530, en Bolonia, a la Coronación del “César Carlos” por el Papa Clemente
VII. De regreso a Castilla fue embajador en Hungría. En 1532 se incorporó a los ejércitos carolinos que partían para enfrentarse a Solimán el Magnífico.
Antes de embarcarse para las Américas, fue Caballero de Santiago, en 1528 actuó como Presidente de la
Cámara Real. La emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano Germánico, Isabel de Portugal, esposa de
Carlos V, le ofreció el Virreinato de la Nueva España y aunque Mendoza aceptó el nombramiento, se demoró hasta 17 de abril de 1535. Fue una decisión totalmente acertada; diplomático de profesión, se había criado entre los moriscos de Granada y conocía a fondos las exóticas costumbres de húngaros y turcos.
Era Mendoza un hombre de mediana edad, moreno, corpulento, persona más bien baja, pero gozaba de una buena talla. Unos penetrantes ojos castaños, un fuerte mentón y una firme boca, bien enmarcada por una corta barba y un poblado bigote,
daban la impresión de autoridad y decisión, mientras que la aguileña raíz y la despejada frente indicaban que poseía una gran inteligencia. Sus rasgos rezumaban una sensación de bondad y simpatía que se corresponde con lo que los coetáneos tenían de él. Fue el primer Virrey del Imperio Español, con los nombramientos adicionales de Gobernador, Capitán General de La Nueva España y Presidente de la Real Audiencia de México, con todas las atribuciones y autoridad inherentes al cargo, el 17 de abril de 1535, aunque no llegó a La Nueva España hasta finales de octubre de ese mismo año, sustituyendo a la gobernación de Sebastián Ramírez de Fuenleal. Aunque
Mendoza no pudo contar con la guía de un Virrey anterior, tuvo la ventaja de beneficiarse con los
consejos del obispo de Santo Domingo, Ramírez de Fuenleal, que acababa de completar su periodo como segundo presidente de la Audiencia de México.
Mendoza demostró ser el gobernante más capaz durante el reinado de la Casa de Austria. En La Nueva España Embarcó en una nao en Sanlúcar de Barrameda, en 1535, llegando a Santiago de Cuba el 26 de agosto de 1535, y a Veracruz, el dos de octubre. El recorrido del Virrey en La Nueva España, desde que desembarcó en Veracruz hasta que entró en la ciudad de México, siguió exactamente el mismo itinerario marcado por Hernán Cortés en la conquista. Viaje ceremonial con contenidos simbólicos muy precisos que enunciaban y reforzaban los lazos entre españoles y las naciones indias que cooperaron en la victoria sobre el Imperio azteca. Fue un acto de reconocimiento y de memoria que fundaban la legitimidad del orden político novohispano. El Virrey efectuó una “peregrinación ritual” de hondo significado político y religioso. El itinerario iniciado en Veracruz hasta la capi-
tal de México tenía como hitos Xalapa, Tlaxcala (aliada de los conquistadores y capital de la república de los indios), Puebla (población enteramente española que representaba la cabeza de la república de los españoles), Otumba (conmemoración de la victoria militar y reconocimiento de los conquistadores en la fundación del Reino), Cholula (capital religiosa de los aztecas), Guadalupe (advocación mariana y protección de ladivinidad) y, por último, Chapultepec, residencia o palacio de recreo desde un punto de vista técnico mientras se preparaba la entrada solemne en la capital.
Llegó a México antes de que se cumplieran 20 años que Cortés descubriera esa región. Fue un Gobernador pionero que aceptó con gusto la excitante empresa de echar los cimientos fundamentales de la civilización europea en el Nuevo Mundo. Se le aconsejó que velara por la propagación de la fe católica y el buen trato que debía dar a las per-
sonas que de su autoridad dependieran, especialmente a los indios. Se le recomendó que informara detalladamente sobre la situación de las Provincias donde iba a ejercer su jurisdicción, indicando la mejor manera de llevar a cabo la convivencia de los castellanos con los indios; sobre los impuestos y la manera de ser cobrados; disminuyendo
el número de Corregidores, la circunscripción de los obispados y la acuñación de la moneda que había que establecerse. Se le asignó un salario de 6.000 ducados anuales, más otros 2.000, también anuales, que habrían de entregarle a su llegada los oficiales de La Nueva España. A esto había que sumar 2.000 ducados para la guardia personal de Mendoza, compuesta por un Capitán, 20 alabarderos y diez escuderos a caballo.
Para compensar al bisoño gobernante, el Consejo de Indias le autorizó a llevarse sin pagar arancel alguno, 200 libros, infinidad de ropas de lujo, exquisitos cueros labrados,  seis caballos y 20 esclavos de ambos sexos. Según Salvador de Madariaga: “Pocos Virreyes tuvieron los mismos privilegios, recibiéndosele con las mismas ceremonias que al Rey”. Se enfrentó como primera autoridad que era, con el Capitán General, Hernán Cortes, prácticamente dueño del país, quien al final tuvo que subordinarse a su mandato, después que Mendoza le hiciese ver poco a poco, que la reorganización del Reino requería de su presencia, en tanto que él como Virrey, representaba al Monarca.
Sus primeras medidas al tomar posesión del cargo fue en primer lugar mediar en las desavenencias que existían entre el Cabildo y la Audiencia; regularizar la edificación de los monasterios e iglesias suspendiendo la edificación provisionalmente las obras de 35 de éstas, que se estaban construyendo en Tlaxcala cada una de las cuales parecía
un fortaleza, hasta conocer las cosas de la tierra y las razones que llevaron a construir tantas iglesias sin haber clérigos para ellas y efectuó la repartición de algunos terrenos entre los conquistadores y pobladores de mayor categoría y méritos.
Inmediatamente después, el rey Carlos V ordenó que controlara que los monasterios no fueran construidos a poca distancia uno del otro, pero separados; y que previniera el monopolio de cualquiera de las Órdenes mendicantes, cuyos agresivos frailes estaban dispuestos a conquistar las Indias para la cristiandad y ganar la gloria para su Or-
den. A partir de ese momento, no podría construirse sin que el Virrey diera su expreso consentimiento. En 1538,
Carlos V, prohibió el despacho a las Indias de la bula del Papa Pablo III, Sublimis Deus, hasta que fuera aprobada por él y el Consejo de Indias, poniendo de manifiesto tanto a la Iglesia de México como al Papa que la autoridad real era superior, incluido cuando estuvieran involucrados asuntos concernientes a la doctrina.
Una vez tomada posesión de su cargo, e informado sobre la situación imperante, hizo llamar a México y someter a
Juicio de Residencia 10 al Gobernador del Reino de 8 Los Cabildos fueron corporaciones municipales creadas en las Indias (América y Filipinas) por el Imperio Español para la administración de las ciudades y villas. Fueron creados por una adaptación a un nuevo medio de los Ayuntamientos medievales de España, que en ocasiones también habían sido llamados cabildos, en similitud con los Cabildos eclesiásticos de las Iglesias Catedrales.
Sublimis Deus
fue una bula promulgada por el Papa Paulo III el 2 de junio de 1537. En ella el Papa establecía el derecho a la libertad de los indígenas de las Indias, la prohibición de someterlos a esclavitud y la conveniencia de predicar entre ellos la doctrina cristiana.
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El juicio de residencia sometía públicamente la conducta de cada oficial del rey al terminar el ejercicio de su cargo, y comprendía a toda clase de funcionarios, desde Virreyes y Presidentes de Audiencias, Gobernadores, hasta alcaldes y alguaciles donde se investigaban ilegalidades.
Toda autoridad que terminaba de ejercer su cargo debía ser sometida a un juicio de residencia, las cuales no se podían mover de su lugar físico mientras durase una investigación en relación del desempeño de su cargo. Este juicio era sumario y público. Terminado el juicio, si era positivo, la autoridad podía ascender en el cargo; en cambio, si había cometido fallos, errores o ilegalidades, podía ser sancionado con una multa, la prohibición de por vida de un cargo, confiscación de bienes o incluso la cárcel. El juicio de residencia tuvo en la administración indiana una gran importancia, Todos los Virreyes debían pasar su juicio de residencia antes de que tomara posesión del cargo su sucesor, pero en el siglo XVIII estos juicios se realizaban una vez que habían regresado a España. En este largo proceso se analizaba el grado de cumplimiento
La Nueva Galicia, Nuño Beltrán de Guzmán
11, que había sido Presidente de la Primera Audiencia, bajo la acusación de corrupción y maltrato a los naturales. Y como los cargos fueron plenamente probados, Nuño fue enviado preso a las cárceles madrileñas para posteriormente pasar a Torrejón de Velasco, en Madrid, donde fallecería en 1544 a causa de una penosa enfermedad. Posteriormente se volverá a este personaje.
Mejoró las defensas de la ciudad de México y las de Veracruz; hizo traer ganado de la península, Puerto Rico, Cuba y Santo Domingo; promovió la inmigración de familias, protegiéndolas suficientemente y procuró simientes y herramientas a los labradores para fomentar la riqueza agrícola. Continuamente había insurrecciones de los indios,
siendo en aquél momento la más preocupante fue la protagonizada en la zona de Nueva Galicia – zona compuesta por los Estados mexicanos de Jalisco, Nayarit, Colima y parte de Zacatecas – por caxcanes
y chichimecas
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dirigidos por el cacique Tenamaz-tle
14
, y aunque fue vencido, no se pudo evitar que otros le secundaran con cierto éxito, obligando a los españoles a refugiarse en la ciudad de Guadalajara desde donde pidieron ayuda a Pedro de Alvarado , que con escasos efectivos, cayó herido al arrastrarle
en su caída el caballo de unos sus soldados. Alvarado falleció poco después a causa de
las heridas sufridas. La lucha continuó durante dos semanas, lo que indujo al Virrey a
ponerse al frente de los 300 españoles que no capitularon gracias a la mediación de los
de las instrucciones recibidas a lo largo de su mandato y durante seis meses se investigaba su
labor, reuniendo numerosa información a través de diferentes testigos.
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Nuño Beltrán de Guzmán (1490 – 1544), fue un conquistador español.
Su acción militar abarcó el occidente del actual México, en particular del territorio que fue conocido como la
Nueva Galicia.
Descendiente de nobles hidalgos, llegó al Nuevo Mundo con el título de Gobernador de Pánuco. Fue nombrado presidente de la Real Audiencia de Nueva España, cargo que ocupó tan sólo un año debido a sus excesos y crueldad con los indígenas americanos. Su avidez de riqueza, le hizo emprender una larga expedición por el occidente de México, a la que bautizó como  onquista del Espíritu Santo de la Mayor España. Su recorrido por los actuales estados de Jalisco, Zacatecas, Nayarit y Michoacán se caracterizó por el saqueo y la devastación de las comunidades autóctonas, así como por el asesinato del último rey purépecha, Tangaxoán II. Fundó una serie de poblaciones entre las que se encuentran:
Sahuayo, Michoacán 1530, San Miguel de Culiacán, Santiago de los Valles, Compostela, y la primera fundación de
Guadalajara.
Vicente Riva Palacio lo tildó de “el aborrecible Gobernador del Pánuco y quizás el hombre más perverso de cuantos habían pisado la Nueva España”; por su parte Fray Bartolomé de las Casas lo calificó de “gran tirano”.
12 Los caxcanes habitaban al sur del actual Estado mexicano de Zacatecas.
13 Los chichimecas se extendían al norte desde Querétaro hasta Saltillo y de Guadalajara hasta San Luis Potosí.
14 Francisco Tenamaztle o Francisco Tenamaxtle fue un guerrero indígena caxcan, hijo de señor de Nochixtlan y uno de los principales líderes de la rebelión conocida como la Guerra del Mixtón ocurrida durante 1541 y 1542.
15 Pedro de Alvarado y Contreras (1485-1541) fue un Adelantado y conquistador que participó en la conquista de Cuba, en la exploración por Juan de Grijalba del golfo de México y de las costas de Yucatán, y en la conquista del Imperio azteca dirigida por Hernán Cortes. Los indios le llamaban “Tonatiuh” que significa el Sol, por su aspecto físico ya que al parecer era rubio y de elevada estatura, lo que lo convertía en caso típico para la deificación, que inicialmente hicieron los mexicas de los españoles, considerándolos las “gentes rubias y barbadas” anunciadas como signo del regreso de Quetzalcóatl, que según las fuentes era desde un vikingo, un extraterrestre, un rey sacerdote o una divinidad en la Tierra.
 
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franciscanos fray Miguel de Bolonia y fray Antonio de Segovia. El episodio fue conocido
como la Guerra del Mixtón
16
,
en Nueva Galicia, la cual culminó con la derrota de los
indios, en febrero de 1542.
También hubo sublevaciones de los esclavos negros; aunque el Virrey fue advertido
con tiempo, no quiso darle crédito; pero ante los primeros síntomas tuvo que recono-
cer la realidad, imponiendo severos castigos a los cabecillas. Se descubrió la trama,
deteniéndose al
monarca
y sus principales
consejeros.
A los indios les dispensó protec-
ción y benevolencia, en cuanto los veía sumisos y apaciguados, evitando por todos los
medios que cayeran en la esclavitud. Pero como los indios daban frecuentes muestras
de agitación y disconformidad, tuvo que reprimir duramente sus ataques para que el
castigo sirviera igualmente de escarmiento. En una carta que el Virrey escribió a Luis
de Velasco, sucesor de
Mendoza
:
Aunque muchas veces me mienten, no me enojo por
ello, porque no los creo, ni proveo nada hasta averiguar la verdad. Algunos creen que
los hago más mentirosos con no castigarlos, fallo que sería más perjudicial al ponerles
temor para que dexen de venir a mí con sus trabajos que el que yo padezco en gastar el
tiempo con sus niñerías
.
Cuando creía prudente era generoso; de vez en cuando repartía tierras y aldeas entre
las tribus indias, preocupándose de su mejora en su nivel de vida y enseñanza. Cuando
falleció el jefe indio
Ayapin
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, la pacificación fue más rápida. Durante los quince años
de su mandato en La Nueva España, las leyes administrativas que impartió
Mendoza
le
convirtieron en el supremo organizador del Virreinato novohispano.
Actuaciones
Mendoza
, gran aficionado a la letra de molde, introdujo la imprenta en el territorio
novohispano. Entre 1533 y 1534 el Virrey y su amigo el obispo de México, Juan de
Zumárraga, gestionaron el establecimiento de una prensa en México capital. Fue la
primera en América, siendo el impresor Juan Pablos. Después de largas conversaciones
con el alemán afincado en Sevilla, Juan Cromberger, se aceptó establecer una sucursal
en Tenochtitlán para posteriormente disfrutar del monopolio de libros con La Nueva
España en 1525. Dos años después las prensas y los tipos llegaron a Veracruz, tras-
ladándose al Palacio Episcopal; pero no llegó a funcionar hasta bien entrado el año
16
La Guerra del Miztón
o Mixtón
fue una serie de enfrentamientos bélicos entre varias tribus
indígenas —denominadas de forma genérica chichimecas— pertenecientes a la audiencia
de Nueva Galicia, al poniente de la Nueva España, que se sublevaron contra el ejército espa-
ñol a mediados del siglo XVI. Durante esa época, varios pueblos indígenas ya habían sido con-
quistados previamente por los españoles, pero unidos rehusaron el sometimiento y se levanta-
ron en armas.
17
Ayapin
fue un cacique tahue de la villa de Culiacán que decidió combatir a los españoles cau-
sando muchos daños a la naciente Villa de San Miguel de Culiacán y a sus pobladores españo-
les, flechando los caballos y evitando que los conquistadores obtuvieran alimentos. Nació en
1470 y fue el primer caudillo nativo de Sinaloa que defendió a su raza de los abusos de los es-
pañoles. Fue perseguido por los soldados hasta que en 1539 lo batió el Capitán Melchor Díaz,
quien lo apresó y lo condujo a la villa para ser sentenciado a muerte y ejecutado en público,
siendo descuartizado por cuatro caballos en las minas de Amatepec.
10
1539. El primer libro americano publicado fue la Breve y compendiosa Doctrina Christiana en lengua mexicana y castellana del obispo de México, Juan de Zumárraga (1539). Coincidiendo con la inauguración de la imprenta,
Mendoza solicitó la creación de una universidad, idea aceptada y autorizada de buen grado por la Corona, pero
fue su sucesor, Luis de Velasco, quien la puso verdaderamente en marcha;
Mendoza ya no regía los destinos de México. Los distintos colegios fundados durante su mandato dan constancia del entusiasmo que sentía el Virrey por la educación; fundó el colegio de Santa Cruz Tlatelolco, regido por los franciscanos, donde recibían educación los hijos de la nobleza mexica, quienes llegaron a conocer mejor la lengua latina que los propios profesores y capaces de componer en español y náhuatl; también fundó los colegios de San Juan de Letrán y La Concepción. En el primero, el doctor Quesada recogía los mestizos varones que andaban entre los indios. El segundo, regentado por el licenciado Tejada, acogía a las mozas de esta calidad que andan perdidas, y de allí se procura sacarlas casadas.
La política exterior de los Estados de México central se caracterizó siempre por la tendencia a ensanchar los límites de sus fronteras occidentales y sureñas. Por eso, cuando los españoles sometieron a los orgullosos mexicas y se convirtieron en los dueños del Anáhuac – valle de México -, su expansionismo siguió las directrices marcadas por los tlatoque, o Gobernantes aztecas, en lengua náhuatl.
A finales de 1535, Diego de Alcaraz, Capitán al servicio de Nuño Beltrán de Guzmán, Gobernador de La Nueva Galicia, se encontró con cuatro personajes desarrapados, famélicos y desnudos que marchaban al frente de una multitud de indios. Se quedó estupefacto y admirado al saber que aquellos pocos miserables eran los únicos super-
vivientes de la potente escuadra que Pánfilo de Narváez, antiguo adversario de Cortés, condujo a la conquista de la Florida. Los exóticos individuos habían recorrido a pie las vastas distancias que separan las costas atlántica y pacífica de la América septentrional, desde la actual Florida pasando por Alabama, Mississippi, Luisiana, se adentraron en Texas, Nuevo México, Arizona y el norte de México hasta llegar al Golfo de California.Eran Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Alonso Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y un negro, Estebanico
18, esclavo morisco propiedad del Capitán Dorantes.
Alcaraz los condujo a Compostela, capital de la Gobernación, donde Nuño de Guzmán les colmó de atenciones y halagos. Una vez repuestos del penoso viaje, los caminantes pasaron a la capital del Virreinato, permaneciendo varios meses en ella. Durante su estancia, el Virrey Mendoza y el marqués del Valle de Oaxaca, Hernán Cortés, rivalizaron en su esfuerzo para hacer todo lo posible para que los heroicos huéspedes olvidasen las penurias pasadas. Las desventuras de los viajeros conmocionaron el ánimo de los novohispanos, cuyo contacto con la exótica realidad americana les indujo a dar por ciertas las ideas más fantásticas. Núñez hablaba de amplias planicies que se extendían sin interrupción en dirección Norte, de enormes rebaños de vacas curvadas, y de azu-
les turquesas tan grandes como el puño de un hombre.
Estebanico, escandalizaba a la
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Estebanico ¿de Orantes? (1503-1539), también conocido como Estebanico, Esteban, Esteban el Negro y
Esteban el Moro, fue un esclavo africano que acompañó a Alvar Núñez Cabeza de Vaca y dos españoles más en su viaje de retorno a la Nueva España desde la costa de la actual Florida en el Golfo de México hasta el Estado de Sinaloa, México.
Se le describe a menudo como negro y Cabeza de Vaca indica que es “negro alárabe natural de Azamor”.
El Espía Digital – http://www.elespiadigital.com
11
audiencia con una fabulosa narración sobre pétreas metrópolis de avanzada civilización. Dueño de una ágil e imaginativa inteligencia y avezado cuentista, el moro se inventó una pintoresca narración que mezclaba los alucinados cuentos árabes, los mitos de los vencidos mexicas y las fábulas de la cristiandad medieval. En efecto, la historia de las Siete Ciudades de Cíbola fusionaba las tradiciones de los nahuas precortesianos relativos a Chicomoztoc, el mítico Lugar de las Siete Cuevas , matriz y solar de los grupos étnicos del México central, con las leyendas ibéricas sobre Antilia 19
, la ínsula de las Siete Ciudades, pobladas por prelados lusos que huyeron de España tras la derrota del
Guadalete en 711.
Dos años después, en 1537, fray Marcos de Niza, fraile muy inquieto, llegaba a La Nueva España procedente del Perú, donde ejerció como superior de la orden franciscana.
El provenzal, impresionado por las conversaciones sobre las ricas tierras septentrionales, no tardó en hacer amistad con Estebanico.
Decidió comprobar si lo que decía el negro era o no cierto. El siete de 1539, fray Marcos y un compañero de la orden, Honorato, salieron de San Miguel de Culiacán (Sinaloa), acompañados por un puñado de indios cristianos. El negro y algunos nativos marcharían en vanguardia para explorar el terreno. Cada cierto tiempo, el moro debía mandar un mensajero con una cruz, cuyo tamaño indicaría las incidencias del recorrido. A principios de abril un emisario se presentó con una voluminosa cruz, señal inequívoca que la ansiada meta estaba cerca.
Estebanico seguía enviando mensajes optimistas. A finales de mayo, el franciscano llegó a las puertas de la primera de las misteriosas ciudades. Desde un altozano contempló extasiado la población, mayor que la ciudad de México
, y si hemos de creer al visionario fraile, la mejor de cuantas viera en las Indias. El ingenuo Niza tomó posesión
del nuevo Reino de San Francisco, nombre que dio a esos territorios, en nombre del emperador Carlos V.
pero por mucho que buscó y rebuscó nunca dio con las calles de la supuesta Cíbola. Cuando se disponían a iniciar la última etapa, un sirviente de Estebanico, les comunicó que los habitantes de la población habían recibido violentamente al africano, y que encontró la muerte junto con el resto de sus compañeros. El fraile,
prudentemente volvió a La Nueva España, comunicando semejante historieta al Gobernador de Nueva Galicia, Francisco Vázquez de Coronado. Finalmente, se supo que
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Antillia (o Antilia) es una mítica isla que quedaría en algún lugar indeterminado del Océano Atlántico, al oeste de  España. Esta isla tenía varios otros nombres tales como la Isla de las Siete Ciudades, Ilha das Sete Cidades, San Brendan, etc. Antillia también se ha relacionado con una de las Canarias.
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Francisco Vázquez de Coronado (1510-1554) fue un conquistador español. Viajó por Nuevo México y otras partes de los actuales Estados Unidos entre 1540 y 1542. Llegó al virreinato de la Nueva España acompañando al primer Virrey Antonio de Mendoza. Se convirtió en hombre de confianza del Virrey de la Nueva España, ascendiendo rápidamente. El Virrey lo nombró Gobernador de Nueva Galicia, trasladando su Gobernación allí junto con su esposa en 1537.
Vázquez de Coronado se distinguió por su habilidad para pacificar a los nativos y así en 1538 fue nombrado Gobernador de la Audiencia de la Nueva Galicia en sustitución del primer Gobernador de la provincia Nuño de Guzmán. En calidad de Gobernador apoyó a fray Marcos de Niza a explorar el norte de la Nueva España en misión que le había conferido el Virrey Mendoza. Fue el primer europeo que descubrió el Gran Cañón del Colorado, efectuado en agosto de 1540.
las fastuosas urbes correspondían a los pintorescos pueblos de los indios zuñi 21 , al sur de la actual ciudad de Santa Fe, en Nuevo México. Lo más llamativo de este episodio fue que Marcos exageró las descripciones de los nativos, ya que la fantasiosa mente del eclesiástico transformaba las chozas de adobe en magníficas mansiones,
todas de piedra con sus sobrados y azoteas. Al pasar de boca en boca la maravillosa relación, se engrandeció hasta extremos insospechados, pues cada narrador añadía nuevos y fabulosos elementos. Al final, el mísero poblado
zuñi se convirtió en una megalópolis dos veces mayor que Sevilla.
El Virrey se contagió del entusiasmo propiciado por fray Marcos iniciando los preparativos para enviar una expedición al lejano septentrión, encomendando su dirección a Coronado, casado con la hija del tesorero Alonso de Estrada. Hubo protestas en la elección de Coronado, encabezadas por Cortés, como Capitán General de La Nueva
España, al saber que aquél iba a dirigir la operación; él quería hacerse cargo de la misma. El Virrey se negó, aduciendo que fue él quien había comisionado al franciscano.
Cortés intentó llegar a un acuerdo con
Mendoza
, pero fue en vano. El
Consejo de Indias
cansado de las reclamaciones de los Adelantados, apoyó totalmente al Virrey. En abril
de 1540, 300 peones bien armados, 60 jinetes y 800 auxiliares nativos llevando consigo
1.000 vacas, caballos y mulas, partieron de San Miguel de Culiacán rumbo a la supues-
ta Cíbola. La hueste atravesó penosamente los actuales Estados de Sonora, Sinaloa y
Arizona. A mediados de julio llegaron a las cercanías de Cíbola. Al igual que la vez ante-
rior, los
zuñi
recibieron con hostilidad a los castellanos, viéndose en la obligación de
asediar el bien fortificado pueblo. Tras un encarnecido combate, los soldados españo-
les tomaron la ciudad llamándola
Granada
en atención al Virrey. Pero la euforia pronto
se disipó; los soberbios edificios de vastas terrazas y pétreos muros, que tanta admira-
ción causaron entre la población novohispana, no existían realmente; la quimérica
mente de fray Marcos lo había inventado. La famosa Cíbola era una pequeña e in-
cómoda aldea, cuyos moradores prácticamente llevaban una vida troglodita, y lógica-
mente no encontraron el menor rastro de oro, plata o piedras preciosas. El malhumor
de la soldadesca se dirigió contra el fantasioso franciscano, el cual, abrumado por la
vergüenza, optó por abandonar la empresa. Coronado, decidió entonces continuar la
exploración para no volver a México con las manos vacías.
22
Coronado permaneció en Zuñi hasta noviembre. Los
zuñi
, siguiendo su costumbre, le
hablaban de distantes regiones llenas de maravillas. Coronado, ingenuo, les volvió a
21
Los
zuñi
(o zuni) son un pueblo indígena norteamericano de 9 000 individuos que viven
en Zuñi (Nuevo México, Estados Unidos) Es uno de los mayores grupos de indios
pueblo
, que
siguen practicando la agricultura y son famosos por su capacidad creativa con la plata y las
turquesas. Muchos viven aún en sus antiguos poblados.
22
El tema de Cíbola, la eterna juventud, las Siete Ciudades, El Dorado, etc., todas teóricamente
plagadas de oro, plata, piedras preciosas y beneficios físicos, fue un tema constante e imagina-
rio a lo largo de toda la Conquista. Hubo Cíbolas o similares en el Perú, Ecuador, Amazonas,
Orinoco, Venezuela, Colombia, Nuevo México, Arizona, Yucatán, Buenos Aires (el Río de la
Plata), Paraguay, Uruguay, Florida, Islas de Indonesia y hasta en la Patagonia. El motivo funda-
mental fueron las insistentes indagaciones de los conquistadores y colonizadores españoles a
los indios, preguntándoles donde se encontraba el oro, las riquezas, las fuentes eternas de la
vida, etc. Los indios, para quitárselos de encima, siempre les decían: más allá de, detrás de
aquel monte, al otro lado de… Esto duró desde el siglo XVI hasta el XIX.
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13
creer. Preparó un pequeño escuadrón de unos 17 jinetes que puso a las órdenes del
Capitán Tobar. Los soldados marcharon por terrenos totalmente inhóspitos hasta que
al cabo de unos días entraron en un poblado
moqui
23
, donde les informaron que si se-
guían el curso del sol durante algunos días llegarían a las riberas de un caudaloso río.
Nada más conocer la noticia, Coronado, envió a García López de Cárdenas
24
con una
nueva expedición. Durante tres interminables días, caminaron sobre un pedregoso
desierto torturados por la sed y el calor. A los 20 días, cuando los ánimos empezaban a
decaer, descubrieron una inmensa sima. Corriendo para ver lo que era; se quedaron
atónitos al ver el paisaje que estaba a sus pies. Eran los primeros europeos que vieron
el Gran Cañón del Colorado. Coronado recibió en Cíbola a un grupo de
cicuyes
, indios
asentados en la villa de Cicuy, al este del territorio
zuñi
que habían acudido atraídos
por la fama de los barbudos blancos. Esos indios se mostraron amistosos, por lo que se
decidió que Alvarado los acompañara en el viaje de regreso. Tras penetrar en la tierra
de los
cicuyes
, observaron una enorme planicie recorrida por innumerables rebaños de
búfalos. A finales de noviembre, los españoles abandonaron Zuñi. Un destacamento
mandado por Melchor Díaz tomó la ruta de Colorado para contactar con Ruiz de
Alarcón
25
, quien remontaba las costas californianas por orden de
Mendoza
. El resto se
dirigió al poblado de Tiguex
26
,
en Nuevo México, para invernar.
23 Los moquis u hopis son una rama de los indios pueblo, que habitan en el norte de Arizona. Sus aldeas situadas sobre elevadas mesetas, son de muy difícil acceso. Están muy aferrados a sus costumbres y celebran con mucho cuidado sus ceremonias tradicionales, especialmente sus danzas. Los moquis pertenecen al grupo de antiguos habitantes de la meseta central de los EE.UU., de unos 10 000 individuos, muchos de los cuales viven en Arizona en la reserva federal Pueblo Navajo. Existen fricciones entre los grupos moquis y navajo, que derivan de la invasión
navaja de las tierras moquis en el pasado. Su cultura es similar a la de los zuñi, aunque hablan una lengua uto-azteca. Son uno de los pocos grupos aborígenes que mantienen su cultura hasta la actualidad; sus poblados son antiguos, algunos con una historia de 1.000 años. Tienen fama por su elaborada cestería y las miniaturas que esculpen. Son propietarios y operadores de un centro cultural, un museo y un complejo hotelero.
24 García López de Cárdenas y Figueroa fue un explorador español del siglo XVI, conocido por
ser el descubridor del Gran Cañón del Colorado.
25 Fernando o Hernando de Alarcón (1500-1541) fue un marino y explorador, recordado por haber sido el primer europeo conocido en explorar el río Colorado. Desapareció en el transcur-so de esa exploración, después de haber entrado en el río desde su desembocadura en el golfo de California.
26 La guerra de Tiguex fue la primera guerra entre los colonos de la Nueva España y nativos norteamericanos. Ocurrió en el invierno de 1540-41 durante la expedición de Francisco Vázquez Coronado contra 12 o 13 tribus
pueblo de Tiwa ayudados otras tribus pueblo asenta-das en ambas orillas del Río Grande, el norte y sur del pueblo de Bernalillo, Nuevo México, que fue llamada la provincia Tiguex.

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