Las logias Lautaro.

Los episodios revolucionarios que condujeron a la independencia de las distintas colonias hispanoamericanas estuvieron acompañados de numerosos complots y conspiraciones, y en ocasiones tales acciones parecen haber sido inspiradas o alentadas por grupos secretos de carácter militar
Acta de Independencia de Bolivia, rmada en la actual Casa de La Libertad de Sucre y fechada el 6 de agosto de 1825

Tanto José de San Martín, como Bernardo O’Higgins o Simón Bolívar formaron parte de una sociedad secreta llamada “Logia Lautaro” o “Caballeros Racionales”. Dicho grupo era una rama sudamericana del grupo Gran Reunión Americana, fundado en Londres por Francisco de Miranda.

La historia de Miranda es bastante curiosa y llena de peripecias. Aunque nacido en Venezuela, sus padres eran de origen canario y en 1771 viajó a España, donde terminó convirtiéndose en capitán del ejército, participando en distintas campañas militares en el norte de África, como la defensa de Melilla en 1774-75 o el ataque a Argel en esas mismas fechas. Algunos años más tarde fue enviado a Norteamérica, donde luchó contra los ingleses en la batalla de Pensacola o la toma de las Bahamas dentro de acciones vinculadas con la Guerra de la Independencia de EE.UU. y las aspiraciones españolas por ampliar sus territorios de Luisiana y reconquistar La Florida.

Pese a sus notables logros y méritos militares –había sido ascendido al rango de teniente coronel–, Miranda llevaba tiempo en el punto de mira de la Inquisición debido a sus numerosas lecturas –que incluían varios “libros prohibidos”– y a la posesión de “pinturas obscenas”. Sus problemas con el Santo Oficio terminaron por obligarle a huir a Estados Unidos, donde entabló relación con personajes de la talla del mismísimo George Washington o Samuel Adams. Los episodios vividos en tierras americanas, sumados a sus innumerables lecturas, hicieron germinar en Miranda la idea de una independencia que liberara a las posesiones españolas en América de la metrópoli.

Con aquella idea ya en su cabeza, Miranda viajó a Londres en 1785 y comenzó a contactar con diversas personalidades para que le ayudaran en sus planes independentistas. Sin embargo, no obtuvo demasiado apoyo en aquella ocasión.

Desde allí iniciaría una serie de viajes que le llevarían a recorrer buena parte de Europa, visitando países como Rusia, Bélgica, Alemania, Polonia o Hungría, y llegando incluso a la capital de Turquía. Tras aquel largo peregrinaje, Miranda terminó recalando en Francia, donde no dudó en participar activamente en la Revolución Francesa y trabó amistad con distintos personajes de la facción girondina. Allí intentó convencer a los franceses para que le ayudaran en su plan libertador frente a España y, nuevamente, recibió un no por respuesta.

Tras regresar a Londres, Miranda fundó el grupo secreto Gran Reunión Americana o Logia Lautaro.

Allí había entrado en contacto con otros personajes, como O’Higgins y Bolívar, mientras que José de San Martín habría entrado a formar parte de la misma en Cádiz, donde había creado una “delegación” Carlos Alvear. Fue así como Miranda comenzó sus acciones revolucionarias en Venezuela. Como ya hemos visto, Finalmente terminó negociando con los españoles, y murió en una prisión de Cádiz en 1816.

Los historiadores reconocen que algunos de estos personajes fueron masones –Miranda habría sido iniciado de la mano de Laffayette y Bolívar entró en la Hermandad durante su estancia en Francia–, y que formaron parte de la sociedad Lautaro. Sin embargo, la mayoría de los estudiosos rechazan que Lautaro fuera una logia masónica al uso y niegan la versión difundida entre círculos antimasónicos de la época. Según ésta,

Miranda habría entrado a formar parte de la masonería durante su estancia en Londres, tomando contacto con las logias Fitzroy y Grafton.

Así, habrían sido los masones ingleses quienes “inspiraron” a Miranda para que iniciara la revolución independentista. Historiadores como Seal-Coon niegan esta posibilidad y, además, rechazan el carácter masónico de la sociedad Lautaro, calificándola de “pseudomasonería revolucionaria hispanoamericana”. De la misma opinión es Ferrer Benimelli: “Estas sociedades secretas políticas eran cosa muy distinta de la masonería, e incluso de la carbonería, de las que solo habían tomado una superficial apariencia de signos, fórmulas, grados y juramentos secretos. La institución de Miranda fue obra pura y exclusivamente suya; fue él quien la ideó, fue él quien la fundó, fue él quien la dirigió, erigiéndose por sí y ante sí en Gran Maestre”.

Otro historiador de la masonería, Jasper Ridley, coincide con los anteriores en la falsedad de la implicación de la masonería inglesa: «Coincido con Seal-Coon en repudiar la sugerencia de que los masones ingleses, al mando del príncipe de Gales y del conde de Moira, hayan instigado la revolución en algún país del mundo y menos en el Imperio español, después de que el déspota Fernando VII se convirtiera en aliado de Gran Bretaña contra Napoleón». Es muy significativo que Bolívar –el único de los mencionados cuya condición masónica está demostrada documentalmente– terminara prohibiendo cualquier tipo de sociedad secreta –masonería incluida– en 1828.

Este texto forma parte del reportaje sobre Simón Bolívar del nº140 de la revista Historia de Iberia Vieja.

Fuente: http://www.historiadeiberiavieja.com/secciones/historia-moderna/logias-lautaro

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