Curiosidades sobre la Antigua Grecia.

Piteas de Massalia: un explorador del Ártico en la antigua Grecia

(Leer articulo en una sola página)

El primer explorador del Ártico no es quien creemos. Hace más de 2.300 años, Piteas de Massalia viajó al círculo polar ártico y pudo volver para contarlo. Pero al regresar a casa, nadie le creyó.

En una época en la que la mayor parte de la población creía que el sol era arrastrado por el cielo por un dios, Piteas consiguió llegar a un lugar en el que el sol no sale en todo el invierno. Un lugar cubierto por hielos perpetuos, donde el océano está congelado y los icebergs viajan a la deriva. Es obvio que cuando Piteas regresó no tuvo más remedio que intentar explicar lo que había visto.

Piteas hizo descubrimientos tan asombrosos que son literalmente increíbles – y pasaron más de mil años antes de que supiéramos que estaba contando la verdad.

Explorador del Ártico, ilustración de Andreas Kornerup. (CC by SA 2.0)

Explorador del Ártico, ilustración de Andreas Kornerup. ( CC by SA 2.0 )

¿Quién fue Piteas?

No sabemos mucho sobre la vida de Piteas. Fue, según cuenta Estrabón, “ un hombre pobre ” que viajó al norte por sus propios medios, sin la ayuda de patrocinador alguno. Todo lo que sigue a continuación en el relato del antiguo historiador, no obstante, es pura especulación. Hasta la última palabra que Piteas puso por escrito se perdió en la noche de los tiempos, y todo lo que sabemos actualmente de su travesía nos llega, principalmente, de la mano de autores que no creían en su historia.

Estatua de Piteas obra de Auguste Ottin (1811-1890). Fachada de la Bolsa de Marsella (CC by SA 3.0)

Estatua de Piteas obra de Auguste Ottin (1811-1890). Fachada de la Bolsa de Marsella ( CC by SA 3.0 )

Resulta fácil comprender por qué las gentes de la antigüedad dudaron de que un humilde navegante pudiera haber realizado la travesía que Piteas llevó a cabo. La ruta hacia el norte le condujo a través del estrecho de Gibraltar, un accidente geográfico conocido como las Columnas de Hércules por aquel entonces. Para cruzarlo debió atravesar el bloqueo militar que mantenía el ejército cartaginés en ese punto.

De algún modo, Piteas y su tripulación lograron superar el obstáculo de todo un ejército – aunque nadie sabe con certeza cómo lo consiguió. Los historiadores modernos tienen sus teorías, aunque de hecho no pasan de ser meras especulaciones. De cualquier manera, la única explicación que nos han dejado los autores de la antigüedad es que Piteas era un mentiroso y nada de eso ocurrió jamás en realidad.

El relato de Piteas a su regreso, no obstante, sugiere que de algún modo, lo consiguió. De algún modo consiguió atravesar furtivamente el bloqueo del ejército cartaginés, continuó su ruta hasta Gran Bretaña y –una vez allí– se convirtió en la primera persona que circunnavegó la isla. Su travesía apenas había comenzado.

Estrecho de Gibraltar (Dominio público)

Estrecho de Gibraltar ( Dominio público )

El descubrimiento de Thule

Tras circundar Gran Bretaña, Piteas puso rumbo al norte, en busca de una tierra aún por descubrir de cuya existencia le habían hablado los nativos britanos. Este hecho iba contra toda lógica en aquella época, ya que se creía entonces que no había nada al norte de Gran Bretaña salvo el propio océano. El viaje acabaría llevando a Piteas más allá de los límites del mundo conocido.

Tras seis días de navegación, Piteas vio en el horizonte la abrupta y rocosa línea costera de una tierra que llamó Thule. Nadie sabe con certeza cuál fue la tierra que descubrió –podrían haber sido Islandia o Noruega . Pasarían más de mil años antes de que otro europeo intentara de nuevo realizar esta travesía.

El testimonio de Piteas sobre el cielo, no obstante, sugiere que realmente llegó a algún lugar cercano al círculo polar ártico. El antiguo navegante nos habla de cómo las estrellas del firmamento cambiaban de posición, reflejando el cielo que podríamos ver de hecho en las proximidades de Islandia. Piteas también señala cómo los días se hacían cada vez más cortos a medida que viajaba hacia el norte.

Piteas afirma además que aquella tierra estaba habitada cuando él llegó –lo que en el caso de que Thule fuese Islandia sería increíble, puesto que la isla estaba desierta cuando fue colonizada 1.000 años después de su viaje. Estas gentes, decía Piteas, debían luchar por la vida en un lugar en el que el sol apenas daba luz y pocas plantas y animales podían vivir. Obtenían su sustento del mijo, frutos y raíces, al ser imposible cultivar otros alimentos.

Piteas de Massalia: un explorador del Ártico en la antigua Grecia

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No hay noche en el solsticio de verano ,” informaba Piteas a su regreso de Thule. Este hecho, para alguien que viviera en el siglo IV a. C. a orillas del Mediterráneo, suponía una revelación increíble. Piteas fue testigo de algo que ningún griego había visto jamás: un lugar en el que el sol no salía en invierno.

Mapa del Ártico, siglo XVI (Dominio público)

Mapa del Ártico, siglo XVI ( Dominio público )

Un océano congelado

Piteas viajó más al norte de lo que había hecho ningún europeo hasta entonces, pero no se quedó ahí. Continuó navegando, un día más de travesía desde Thule, alcanzando un lugar que no supo cómo describir. Había algo en el agua que según Piteas no era “tierra propiamente dicha, ni mar, ni aire, sino un tipo de sustancia formada por todos estos elementos, semejante a una medusa.”

En nuestros días se cree que Piteas intentaba describir un mar cubierto de tortillas de hielo a la deriva . Sin ningún marco de referencia para describirlo, no obstante, tuvo que recurrir a un extraño símil. Habló de una sustancia “similar a una medusa” sobre la cual “no se puede caminar ni navegar”.

Bloqueado por un océano congelado, Piteas se vio obligado a regresar. Había visto ya cosas que la mayoría de la gente de su tiempo apenas podía imaginar, viajando desde el Mediterráneo hacia el norte hasta el círculo ártico, un lugar envuelto en tinieblas en el que hasta el océano se había congelado.

El relato de Piteas despierta dudas entre las gentes de su tiempo

A su regreso, muy poca gente creyó el relato de Piteas. Nuestra mejor fuente sobre su travesía es Estrabón, un hombre que le odiaba tanto que apenas podía escribir su nombre sin soltar algún insulto por el camino. Al referirse a él, Estrabón le llama “Piteas, quien desorienta a todo el mundo ”, o “Piteas, por quien tantos se han extraviado”. En otro pasaje, el antiguo historiador bromea comentando que pedirle a Piteas que no mienta es como pedirle a un malabarista que no haga malabares.

Islandia no sería colonizada hasta el 800 d. C., y la época de las exploraciones no comenzaría hasta el siglo XV. Ningún europeo vio lo que había visto Piteas durante más de mil años.

Pasarían otros mil años antes de que alguien creyera el relato de Piteas. En nuestros días, los historiadores modernos han comparado sus escritos con lo que sabemos hoy en día, observando que describe características del Ártico que ningún griego podría haber conocido en aquella época.

Más de dos mil años después de su muerte, Piteas ha sido por fin reivindicado. La mayoría de los historiadores opinan actualmente que decía la verdad, aunque se fuera a la tumba tachado de mentiroso, incapaz de convencer al mundo de las maravillas de las que había sido testigo.

Imagen de portada: Ilustración alegórica de la exploración del globo terráqueo a lo largo de la historia.

Autor: Mark Oliver

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

 

Fuentes:

Pliny the Elder, The Natural History . Translated by John Bostock. London: Taylor and Francis. 1855. http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus%3Atext%3A1999.02.0137%3Abook%3D4%3Achapter%3D1

Hafstad, Vala. “Major Archaeological Find in Iceland”. Iceland Review Online. October 2, 2016. http://icelandreview.com/news/2016/09/15/major-archaeological-find-iceland

McCaskill, Eloise. “Pytheas”. Encylopedia Arctica. Dartmouth College Library. 1951. http://collections.dartmouth.edu/arctica-beta/html/EA15-57.html

Strabo. Geography. Translated by H. L. Jones. Harvard University Press. 1917. http://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Roman/Texts/Strabo/home.html

http://www.ancient-origins.es/noticias-general-historia-personajes-famosos/piteas-massalia-un-explorador-%C3%A1rtico-la-antigua-grecia-004280

Pintura que describe la Batalla de Salamina, cuyo puerto ha sido encontrado por un equipo de arqueólogos. CC

Antigua Grecia

Arqueólogos descubren parte del puerto de la batalla de Salamina

Una investigación  afirma haber encontrado el lugar donde se desató esta batalla, una de las más importantes en la historia de la Antigua Grecia.

M.B./Agencias

Una investigación arqueológica en la costa este de la isla de Salamina, en Grecia, ha alegado haber descubierto una parte del puerto en el que amarraba la flota de varias ciudades-estado helenas antes de la batalla de Salamina, una de las más importantes en la historia de la Antigua Grecia.

De acuerdo a un comunicado emitido por el Ministerio de Cultura, el descubrimiento se trataría del “puerto comercial y posiblemente militar de Salamina, una de las ciudades más grandes y cercanas al otrora estado ateniense”.

El puerto, según el comunicado, se encuentra “al lado de algunos de los monumentos más importantes de la Victoria: el Poliandrion (tumba) de los soldados de Salamina o el Trofeo en Kinosoura”, a lo que añade que existen “varias referencias a este lugar en los trabajos de los geógrafos clásicos Skilakos (4 a.C.), Stavron (1 a.C.-1 d.C.) y Pausanias (2 d.C.)”.

El principal campo de investigación fue la parte interior de la bahía de Ampelakia y entre los hallazgos se incluyen estructuras, fortificaciones y varias instalaciones

El principal campo de investigación fue la parte interior de la bahía de Ampelakia y entre los hallazgos se incluyen estructuras, fortificaciones y varias instalaciones. Los resultados han confirmado que los tres lados de la bahía se mantuvieron sumergidos desde la Antigüedad y gradualmente emergían y se hundían debido a los cambios del nivel del mar.

La investigación fue realizada entre noviembre y diciembre de 2016 por un equipo de 20 expertos y científicos de varias universidades y cuerpos arqueológicos y fue financiada por la Fundación Británica Honor Frost, que apoya la arqueología marítima en el Mediterráneo oriental.

La batalla de Salamina enfrentó en el 480 a.C. a Grecia y Persia y se ha convertido en una de las contiendas más famosas de la Antigüedad. La victoria decisiva del ejército heleno, comandado por Temístocles, supuso el fracaso de la segunda invasión persa, que tuvo lugar durante las Guerras Médicas.

http://www.elespanol.com/cultura/historia/20170317/201480069_0.html

Si el capitalismo te parece competitivo, espera a ver la Grecia clásica

Una extraordinaria muestra de CaixaForum de Madrid plasma con gran belleza cómo el mundo griego clásico estaba obsesionado por la competición en todos los ámbitos de la vida

Foto: Friso con una batalla entre griegos y amazonas, hallado en el Mausoleo Halicarnaso, 350 AC, una de las piezas de la exposición ¡Agon!, (CaixaForum / British Museum)

Friso con una batalla entre griegos y amazonas, hallado en el Mausoleo Halicarnaso, 350 AC, una de las piezas de la exposición “¡Agon!, (CaixaForum / British Museum)

Vivimos en un tiempo en el que se explota de manera insana la belleza y se cosifican los cuerpos, en el que se compite sin tregua por el reconocimiento social y la mera supervivencia, en el que los deportes en manos de los potentados y celebridades se utilizan para manipular a las masas y en el que la cultura es considerada una mera sucesión de premios y reconocimientos a los creadores que apuntalan el sistema político y económico. Es el neoliberalismo, dicen. Tengo noticias: en la Grecia del siglo V antes de Cristo ya era así.

Lo explica maravillosamente la exposición recién inaugurada en el CaixaForum de Madrid ‘¡Agón! La competición en la Antigua Grecia’, que después del verano girará por los CaixaForum de otras ciudades de España. Se trata de una pequeña y extraordinaria muestra de obras cedidas por el British Museum: cerámica, joyas, piezas funerarias, frisos y esculturas que plasman con gran belleza cómo el mundo griego clásico estaba obsesionado por la competición en todos los ámbitos de la vida, desde los juegos infantiles -algunos muy parecidos a los actuales, y en los que claramente había ganadores y perdedores- hasta la muerte -momento en que los parientes del difunto debían demostrar que este había sido un ciudadano modélico-. Y sí, eran fanáticos del deporte.

Ramón González Férriz

En esa época, lo que ahora llamamos Grecia era un conjunto de pequeñas ciudades que luchaban entre sí, a veces con inmensa violencia, por los recursos y territorios. Algunas eran brutalmente guerreras -como Esparta, donde los hombres eran entrenados para la guerra desde niños- y otras particularmente refinadas, como Atenas -donde se celebraban competiciones de teatro y de música-, pero en todas existía la sensación de compartir una cultura y unos orígenes míticos que había explicado Homero en la Ilíada, que data seguramente del siglo VIII antes de Cristo. Y además, había competiciones deportivas panhelénicas a las que las ciudades mandaban a sus mejores atletas.

Desnudos y muy competitivos

La diosa de la victoria era Niké (de ella se deriva el nombre de la marca de ropa deportiva). Solía representarse con alas, como símbolo de la fuerza y la velocidad, y era considerada una diosa de enorme importancia, de las más cercanas a Zeus entre todas las deidades griegas (que, por cierto, no paraban nunca de competir entre sí). A ella se encomendaban quienes participaban en toda clase de competiciones que retratan muy bien piezas de la exposición: a los ganadores de las carreras se les entregaban vasijas inmensas con 45 litros de aceite, en las que aparecían corredores de cuerpos esculturales; en otras piezas de cerámica, se veía a lanzadores de jabalina y levantadores de pesas, y se hacían esculturas -hay una extraordinaria en la exposición- de los ganadores ciñéndose una diadema en señal de victoria. Los deportistas eran solo hombres -solo ellos podían asistir a las competiciones- e iban desnudos. La belleza de sus cuerpos era considerada un símbolo de virtud y esfuerzo; los ganadores eran tratados como héroes y recibían dinero y premios de mucho valor simbólico, como la entrada gratuita en el teatro. También entonces, las competiciones deportivas las pagaban los ricos para reforzar su estatus dentro de la sociedad.

También entonces, las competiciones deportivas las pagaban los ricos para reforzar su estatus dentro de la sociedad

Pero además, como decía, había competiciones culturales. Como si se tratara de un premio literario actual, se celebraban concursos de teatro y jurados decidían cuál era la mejor de las obras presentadas: los tres grandes dramaturgos griegos, Eurípides, Sófocles y Esquilo salieron de este sistema competitivo y un poco cruel. Sabemos poco de la música que se interpretaba en los concursos entre instrumentistas, pero sí que su ejecución era muy exigente: varias piezas expuestas muestran cómo los intérpretes de flauta doble se la ataban a la cabeza con correas para evitar tremendos dolores en la mandíbula.

La competición era vista por los griegos como una forma de aumentar la cohesión social y de alcanzar la excelencia, como un rasgo inherentemente humano, un elemento de su naturaleza que no solo no debía ser condenado, sino que debía potenciarse para lograr los mejores resultados posibles en todas las esferas de la actividad humana. Pero no es difícil imaginar que esta competición era menos cívica de lo que las obras conmemorativas pretendían transmitir. También, sin duda era brutal.

¿Una vida sin competición?

Hoy, esta concepción de la vida en sociedad nos resulta familiar, pero es probable que sea más controvertida. Es difícil imaginar una vida sin competición, y no solo en el deporte; al final puede que este sirva para canalizar pacíficamente unos enfrentamientos sociales que de otra manera quizá se expresarían por conductos más peligrosos. Seguramente la cultura no sería lo mismo sin espíritu competitivo: quizá haya escritores o músicos que actúen solo por amor al arte o al dinero, pero diría que en muchos casos la competición entre ellos es enorme (a veces un poco cruel y a veces un poco ridícula). Y por supuesto la economía, ¿qué incentivos tendrían las empresas para mejorar si no compitieran entre sí? Uno de los lugares más competitivos que he visto en mi vida son los partidos políticos de izquierdas: más encarnizadamente cuanto más defienden que la competición es un mecanismo perverso. Y no hablemos de las oficinas y las redacciones.

¡Agon!, (CaixaForum / British Museum)
¡Agon!, (CaixaForum / British Museum)

Pero, al mismo tiempo, aunque la competición sea seguramente un rasgo inherentemente humano como creían los griegos, y aunque sin ella probablemente nuestra economía y nuestra cultura se vendrían abajo, hay algo perturbador en la gente que hace de la competición el motor principal de su actividad. El macho hipercompetitivo es uno de los espectáculos más desagradables que se pueden observar, aunque probablemente no haya emblema más transparente del verdadero funcionamiento de la naturaleza.

Y algo dice de nuestra condición el hecho de que tanto en la Grecia clásica de hace 2.500 años como en el Occidente capitalista actual las mayores encarnaciones del éxito sean los deportistas profesionales, que muchas veces se consideran absurdamente modelos de conducta. Supongo que lo que eso dice de nosotros es que la estupidez es constante en el tiempo.

https://blogs.elconfidencial.com/cultura/el-erizo-y-el-zorro/2017-07-17/grecia-clasica-capitalismo-competitivo_1416737/

Este es el ejército gay que venció a los mismísimos espartanos

Todos conocemos la historia del ejército espartano, los 300 hombres más temibles de la Antigua Grecia, sin embargo, existe otro grupo de hombres que cambiaron el curso de la historia de la Antigua Grecia.

Poco se ha hablado de las hazañas de estos valientes soldados que fueron capaces de derrotar hasta a los mismísimos espartanos. Se trata del Batallón Sagrado de Tebas, una formación militar con una pequeña pero muy importante particularidad: los 300 hombres que combatían en las líneas de Tebas, en realidad eran 150 parejas de hombres homosexuales.

Unificar el amor y la guerra era el único objetivo de este ejército conformado por guerreros que a su vez, eran amigos, compañeros y amantes.

Esta fue una estrategia militar de Epaminondas, que llevó al Batallón Sagrado de Tebas a mantenerse invicto durante 33 años.

Es importante destacar que en aquella época era muy habitual entre los jóvenes aristócratas mantener relaciones homosexuales con un hombre de mayor edad, que los guiaba, y que era como un maestro de la moral.

Cada una de las 150 parejas homosexuales que conformaban este batallón estaba conformada por un joven aprendiz, llamado paraibatai (compañero), y un veterano maestro, llamado heniochoi (conductor).

Era tarea del heniochoi instruir a su joven compañero para las batallas en la guerra, pero también era su deber instruirlo en los ideales de la fidelidad, la disciplina y la rectitud moral.

El éxito de este cuerpo de élite de Tebas, también conocido como la “compañía de los amantes”, se basó precisamente en su conformación como parejas.

Ningún miembro del Batallón Sagrado de Tebas se retiró del combate abandonando a su compañero a su suerte.

Y es que no sólo se trataba del orgullo de demostrarle a su pareja que eran dignos merecedores de su compañía, además era el instinto de protección y el deseo de venganza en caso de que ser amado fuera asesinado en la batalla.

“Un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible”, con estas palabras Plutarco de Queronea, un filósofo griego, defendió al ejército gay de Tebas que comenzó siendo un refuerzo para el resto de tropas tebanas, distribuidos en la retaguardia, pero que gracias a su destreza y arrojo en el combate llegaron a convertirse en el cuerpo de élite de Tebas.

http://www.vix.com/es/arte-cultura/183571/este-es-el-ejercito-gay-que-vencio-a-los-mismisimos-espartanos

ADN antiguo esclarece los orígenes de la civilización griega

ADN antiguo esclarece los orígenes de la civilización griega Contador Arte minoico WIKIPEDIA/WOLFGANG SAUBER Actualizado 03/08/2017 13:15:42 CET MADRID, 3 Ago. (EUROPA PRESS) – Minoicos y Micénicos, primeras culturas de Grecia, eran genéticamente similares y descendían de granjeros del Neolítico que emigraron desde Anatolia miles de años antes de la Edad del Bronce. Un análisis de ADN antiguo ha revelado además que los griegos modernos, a su vez, son en gran parte …

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