Los perros del mar (II), Francis Drake.

No hay ninguna duda de que Drake encarna mejor que nadie el prototipo del pirata isabelino en el siglo XVI, la imagen de un caballero audaz y ladino que enmascara sus acciones de pillaje bajo la excusa de servicio a su Patria. Fue Vicealmirante de la Armada Real Británica.

José Alberto Cepas Palanca

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Los perros del mar (II),
Francis Drake
Francis Drake
José Alberto Cepas Palanca
Sir Francis Drake; de bandido a Caballero
“Más que de mediano cuerpo, pero de bien compuestos miembros, hermoso, de rostro bermejo, de condición jovial, discreto, agudo en toda suerte de negocios, especialmente el militar”. Así describió el franciscano fray Pedro Simón1 a Francis Drake.“
Es un hombre de mediana estatura, rubio, más bien grueso que enjuto, alegre, prudente. Manda y ordena imperiosamente, siendo temido y obedecido por sus hombres.
Castiga con resolución. Agudo, inquieto, correcto en la palabra, inclinado a la generosidad y a la ambición, vanidoso, jactancioso y no demasiado cruel. Esas son las cualidades que pude observar durante las negociaciones que con él sostuve” – decía de él un coetáneo.De carácter fuerte, no solía tener piedad. Su astucia le llevó a la fama, valiente caballero para su nación y lo opuesto para España.
No hay ninguna duda de que Drake encarna mejor que nadie el prototipo del pirata isabelino en el siglo XVI, la imagen de un caballero audaz y ladino que enmascara sus
1 Fray Pedro Simón (1574-1628), fue un franciscano, profesor y cronista, que desarrolló la mayor parte de
su vida profesional en Colombia y Venezuela
acciones de pillaje bajo la excusa de servicio a su Patria. Fue Vicealmirante de la Armada Real Británica.
Francis Drake
nació en la pequeña localidad de Tavistock, en el condado de Devon, en1543, en el seno de una familia numerosa de labradores. Falleció en Panamá en 1596. Su padre, Edmund, fue un firme defensor del puritanismo anglicano en una época en que los enfrentamientos entre católicos y protestantes estaban a la orden del día. En 1549, tras una revuelta organizada católicos fanáticos, los Drake tuvieron que huir y buscar refugio en la fortificada localidad de Guilligham, en el condado de Kent.
Allí, Edmund alojó a los suyos entre los restos de un barco abandonado y, posteriormente, cambió su anterior profesión de labrador por el púlpito, convirtiéndose en un estricto y hábil predicador, llegando con los años, a ser nombrado vicario de aquel lugar. Aquella experiencia marcó profundamente al joven Francis y supuso el origen del
profundo odio que siempre tuvo hacia el catolicismo y hacia todos aquéllos que profesaban dicha fe.
Su primer contacto con el mundo de mar lo tuvo trabajando en la carga y descarga de barcos en los muelles del Támesis. El hecho de ser sobrino del pirata John Hawkins, le sirvió a Francis de inmejorable carta de presentación para poder embarcarse a las órdenes del capitán John Lowell, hombre de confianza de Hawkins.
Drake realizó así su primer viaje en 1556 hacia la costa de África, debutando en el repugnante negocio de la trata de negros. La experiencia debió de resultarle muy positiva porque tan sólo un año después obtuvo el mando de su primer navío, el Galeón de 50 Ton, Judith, en la tercera expedición que John Hawkins organizó contra las posesiones españolas en América y que terminó con el desastroso asalto de los piratas a la ciudad mexicana de
Veracruz. Un ataque en el que Drake tuvo un comportamiento muy poco heroico, ya que huyó con su navío a Inglaterra, abandonando cobardemente a su mentor Hawkins, quien logró escapar de aquel desastre casi de milagro y que le valió enemistarse para siempre con el hombre que, hasta entonces, había sido su protector.
El “perro” se quita el bozal Algunos historiadores aseguran que Hawkins nunca le reprochó a Drake el haberle
abandonado a merced del enemigo, lo que resulta bastante improbable. Lo que es seguro es que ambos comparecieron ante la Reina Isabel para dar cuenta del desastre sufrido y como no podía ser de otra manera, tratándose de dos tipejos de su calaña, los piratas tergiversaron a su conveniencia lo ocurrido. Lejos de relatar los hechos auténticos (asaltar y saquear la plaza mexicana de Veracruz), se presentaron ante la soberana inglesa como víctimas de los españoles. Alegaron que habían viajado como pacíficos comerciantes y que los españoles les habían traicionado y atacado. Como era de esperar, esta historieta totalmente deformada de los hechos reales, causó gran indignación en Inglaterra. Y para un tipo tan orgulloso y pagado de sí mismo como era Drake, el hecho de vengarse de la afrenta sufrida en Veracruz era casi una cuestión de vida o muerte. Alegando cínicamente que los españoles le debían mucho dinero – el que no había podido robar a los hispanos -, no cesó en sus esfuerzos hasta lograr la
financiación necesaria para una expedición, partiendo de Plymouth en 1570 al mando
de la nave Dragón
. A este respecto hay dos tipos de crónicas bastantes confusas; la que afirma que el pirata logró capturar dos naves cerca del río Chagres2 y la otra que Drake acabó siendo capturado por los españoles, aunque logró escapar de ellos.
Tras su regreso a Inglaterra, Drake consiguió el apoyo de un grupo importante de armadores londinenses para financiar su nueva incursión a las Indias españolas. Tras armar dos naves, el Parcha, de 70 Ton, y el Swan, de 25 Ton y poco artillado pero ideal para acechar con ligereza y sigilo a sus presas. Como era habitual, salió de Plymouth el 24 de marzo de 1572, víspera de Pentecostés, con 73 tripulantes, entre los que figuraban dos de sus hermanos, John y Joseph. Todos los hombres iban bien armados y pertrechados con provisiones para un año. Llevaban tres pinazas desmontables; embarcaciones prefabricadas de unas 20 Ton, ideales para navegar por aguas poco profundas, y aunque llevaban velas, en ausencia de viento se podían manejar con remos.
Llegaron al Nuevo Mundo en 37 días; concretamente a un lugar llamado Puerto Faisán (Cuba), donde los piratas prepararon su equipo y montaron las pinazas. Días después trasladaron su campamento hasta una isla que bautizaron como Isla de los Pinos, frente a Cuba ya que por su espesa arboleda resultaba ideal para ocultar los dos navíos, mientras él, con el grueso de su tropa, partía en las pinazas en busca de presas que capturar.
Cinco días más tarde, Drake y los suyos, amparados en la oscuridad de la noche, se acercaron a la bahía de la ciudad de Nombre de Dios (ciudad situada en la costa atlántica de Panamá). Cerca de las tres de la madrugada los piratas desembarcaron a unas pocas millas de distancia de la plaza. Aunque los habitantes estaban durmiendo, un
solitario centinela español los descubrió y corrió a la ciudad para alertar a sus paisanos.
Drake improvisó un plan de emergencia; dividió a sus fuerzas y ordenó a su hermano John que tomara la mitad de los hombres y rodeara la ciudad para penetrar en ella por la retaguardia, mientras el propio Drake con el resto de sus fuerzas penetró en la plaza por el puerto haciendo sonar sus tambores y pínfanos para aparentar que eran una
fuerza muy superior. Los españoles organizaron una línea de defensa y algunos que estaban armados con mosquetes abrieron fuego contra los asaltantes. Uno de los tambores fue herido de muerte, y el propio
Drake resultó herido en una pierna, de la que se resentiría durante el resto de sus días, aunque siguió avanzando al frente de los suyos. Fue entonces cuando su hermano John y el resto de los piratas irrumpieron por sorpresa en las calles de Nombre de Dios atacando a los españoles por la retaguardia.
Éstos, sorprendidos por el inesperado ataque, se vieron obligados se vieron obligados a retirarse ordenadamente y buscar refugio en los bosques cercanos. Con la ciudad a su merced, los piratas se dirigieron a la casa del Gobernador local, en cuyo sótano se encontraron con un tesoro más fabuloso de lo que podrían haber imaginado: centenares de lingotes de plata apilados en una pira de 21 metros de largo por tres de ancho y cuatro de largo. El júbilo fue indescriptible, pero su alegría poco duró.
Drake había
2 El río Chagres es una corriente de agua continua de Panamá que desemboca al noroeste en el mar Caribe. Está localizado entre las provincias de Panamá y Colón. Sus aguas desaguan en dos océanos distintos. Fue descubierto en 1502 por Cristóbal Colón, quien le dio el nombre de río de los lagartos por los cocodrilos que allí encontró. En 1527 el emperador Carlos I de España le encarga a Hernando de la Serna que buscara un camino que atravesara el istmo de Panamá, para comunicar los océanos Atlántico y Pacífico. Al terminar su exploración quedó definido el Camino de Cruces, cuyo recorrido enlazaba la ciudad de Panamá con Venta de Cruces, navegando por el río Chagres. En su cauce se transportaron mercancías que iban de la ciudad de Panamá hasta el Perú, o bien el camino inverso, desde el Perú hasta Panamá navegando por el río Chagres para atravesar el istmo.
aguantado con estoicismo y valor la herida de mosquete recibida, pero había perdido demasiada sangre y en ese preciso momento de desmayó. Los piratas se sintieron desconcertados al ver a su comandante fuera de combate, y temiendo un más que probable contraataque español, abandonaron precipitadamente la ciudad dejando intacto el
fabuloso tesoro. Los piratas instalaron entonces su campamento en un islote cercano desde donde podían acechar y observar todo lo que ocurría en Nombre de Dios. Era un lugar con abundante pesca y fruta, lo que significaba que podían permanecer allí el tiempo necesario hasta que Drake se recuperase, ya que el pirata no daba por perdida
su presa y ya estudiaba la manera de volver a conquistar la ciudad.
Al cabo de una semana, los españoles hartos y molestos de tan indeseables “vecinos”, enviaron un emisario con bandera de tregua.
Drake, haciendo gala de su carácter extravagante y fanfarrón, recibió al emisario con extremada cortesía y le invitó a comer.
Terminado el almuerzo y sin perder las buenas maneras, el pirata mintió al español, diciéndole que estaba esperando la llegada de refuerzos, pero que si por las buenas le entregaban la plata que había en la ciudad, se marcharía pacíficamente sin hacer daño a nadie. El emisario regresó a la ciudad para relatar todo lo que
Drake le había dicho, pero pasaron dos días y el pirata no obtuvo respuesta alguna. Temiendo que no se
hubieran tragado sus mentiras y/o que estuvieran preparando algún contrataque por sorpresa, el pirata no quiso correr más riesgos y ordenó a sus hombres emprender la retirada.
Tan pronto como la herida de Drake estuvo totalmente curada, los piratas volvieron a hacerse a la mar en busca de posibles presas. Su travesía por el estrecho de Darién3
les llevó hasta la ciudad de Cartagena de Indias, pero al ver que sus defensas y fortificaciones eran considerables desecharon cualquier tentativa de atacarla, pero lo que no dejaron escapar fue un mercante anclado en la bahía colindante a la ciudad. Al caer la noche los piratas se deslizaron en las pinazas hasta colocarse a la vera del Galeón capturándolo sin problemas, mientras la tripulación dormía bajo cubierta. A la mañana siguiente, tras liberar a los españoles que había hecho prisioneros, Drake enarboló la bandera inglesa en el Galeón capturado haciéndolo desfilar ante el puerto de Cartagena. Los españoles, al verlo, dispararon algunas andanadas, pero la nave estaba fuera de alcance. Fue una fanfarronada que al orgulloso Drake le sentó muy bien, pero la realidad es que no había capturado botín alguno.
Al jefe pirata se le planteó un problema. El galeón recién capturado, de 240 Ton, era una pieza demasiado valiosa para deshacerse de ella, pero no tenía tripulación suficiente junto con los dos barcos traídos de Inglaterra y las dos pinazas. Al final, se deshizo del Swam no sin con cierto temor a la respuesta de sus hombres. La forma fue que
siguió las pautas de su carácter marrullero, retorcido y de una forma muy hábil; llamó al carpintero de la expedición, un tal Thomas Moone, y tras comprar su lealtad con varias monedas de oro, le ordenó abrir varios orificios en el casco del Swam tapándolos posteriormente de forma que no fueran vistos a simple vista, pero a la vez no impidieran la lenta filtración del agua. A la mañana siguiente, los ingenuos hombres de Drake descubrieron que el navío estaba haciendo agua y durante todo el día trabajaron como demonios para tratar de reparar la gravísima avería, sin que Drake, artífice de la fechoría y traición a sus hombres, dijese una sola palabra. Al final de la jornada,
3La región del Darién es un área de selva entre Panamá y Colombia de unos 87 kilómetros de largo en la
que no hay actualmente ninguna vía de comunicación terrestre transitable.
los piratas, viendo que no podían salvar la nave, abandonaron el Swan a su suerte sin llegar siquiera a sospechar que había sido su propio comandante quien les había engañado.
Hasta la fecha Drake
había demostrado “una gran habilidad” para dejarse derrotar por los pacíficos vecinos de Nombre de Dios y para engañar a sus propios hombres con estratagemas casi infantiles, pero no había logrado capturar ni una sola presa digna de mención. Por este motivo su popularidad entre su tripulación empezó a tambalearse.
Pero el destino le echó una mano. Gracias a un grupo de cimarrones (esclavos fugitivos que se dedicaban al pillaje y a luchar contra los españoles),
Drake se enteró que en enero partiría la caravana de mulas que transportaba los cargamentos de plata a través del istmo de Panamá hasta la ciudad de Nombre de Dios, de la que no guardaba buen recuerdo. Las promesas de hacerse con el cargamento sin demasiadas complicaciones calmaron momentáneamente el ánimo de los piratas. Pero estaban a finales de septiembre. Faltaba mucho tiempo.
Los piratas buscaron un escondrijo en el golfo de Darién instalando allí su base provisional, desde la que realizaban algunas incursiones contra barcos solitarios en espera del día del gran golpe. Como las desgracias nunca vienen solas, a finales de octubre, John, hermano de Drake, se embarcó en unapinaza con algunos colegas del “oficio”
para tratar de capturar una gabarra4 española que habían divisado en el horizonte. Los españoles se defendieron a tiros y uno de los disparos alcanzó mortalmente a John Drake, que supuso para su hermano Francis un doloroso golpe, pero es que además, una semana después se desató en el campamento una epidemia de fiebre que diezmó
a la piratería, matando a su otro hermano, Joseph. Para salvarse, los ingleses tuvieron que abandonar la insalubre costa y buscar un clima más sano y fresco en las montañas del istmo. De los 70 hombres que zarparon junto a
Drake, de Inglaterra, apenas ya quedaban 30. Afortunadamente para Drake, cuando la desesperación estaba a punto de hacer mella en su ánimo, llegaron las noticias que había estado esperando ansiosamente; sus aliados cimarrones informaron que la flota hispana ya había arribado a Nombre de Dios para esperar la llegada de la caravana que transportaba la plata.
Drake y sus piratas junto con dos docenas de cimarrones, iniciaron la marcha hasta la ciudad de Panamá, en cuyas proximidades planeaban asaltar la caravana.
Los británicos atravesaron el istmo a pie y fue entonces cuando ocurrió una anécdota cuya veracidad puede ser muy discutida, aunque algunos historiadores, sobre todo ingleses, la dan por auténtica. Cuando alcanzaron la cima de la cordillera del istmo, el jefe de los cimarrones le pidió a Drake que le siguiera; caminaron varios metros y el
negro le mostró un árbol en cuya copa había una plataforma de madera.
Drake trepó hacia ella y desde lo alto, parece que pudo ver, a unos 38 Km al Sur: el Océano Pacífico.
Sus biógrafos cuentan o se inventaron que se hincó de rodillas y elevando sus plegarias al Todopoderoso le pidió
que algún día le dejara navegar por aquellas aguas en un barco inglés.
Cierto o no, el caso es que Drake años después tuvo oportunidad de hacerlo. Ya se hablará de ese tema.
Tras una semana de marcha, los piratasllegaron frente a ciudad de Panamá. Drake envió a uno de los cimarrones disfrazado de esclavo para que averiguara todo lo que pudiera sobre la caravana de mulas que transportaban la plata.
los piratas, viendo que no podían salvar la nave, abandonaron el Swan
a su suerte sin
llegar siquiera a sospechar que había sido su propio comandante quien les había enga-
ñado.
Hasta la fecha
Drake
había demostrado “una gran habilidad” para dejarse derrotar por
los pacíficos vecinos de Nombre de Dios y para engañar a sus propios hombres con
estratagemas casi infantiles, pero no había logrado capturar ni una sola presa digna de
mención. Por este motivo su popularidad entre su tripulación empezó a tambalearse.
Pero el destino le echó una mano. Gracias a un grupo de cimarrones (esclavos fugitivos
que se dedicaban al pillaje y a luchar contra los españoles),
Drake
se enteró que en
enero partiría la caravana de mulas que transportaba los cargamentos de plata a
través del istmo de Panamá hasta la ciudad de Nombre de Dios, de la que no guardaba
buen recuerdo. Las promesas de hacerse con el cargamento sin demasiadas complica-
ciones calmaron momentáneamente el ánimo de los piratas. Pero estaban a finales de
septiembre. Faltaba mucho tiempo.
Los piratas buscaron un escondrijo en el golfo de Darién instalando allí su base provi-
sional, desde la que realizaban algunas incursiones contra barcos solitarios en espera
del día del gran golpe. Como las desgracias nunca vienen solas, a finales de octubre,
John, hermano de
Drake
, se embarcó en unapinaza con algunos colegas del “oficio”
para tratar de capturar una gabarra
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española que habían divisado en el horizonte. Los
españoles se defendieron a tiros y uno de los disparos alcanzó mortalmente a John
Drake, que supuso para su hermano Francis un doloroso golpe, pero es que además,
una semana después se desató en el campamento una epidemia de fiebre que diezmó
a la piratería, matando a su otro hermano, Joseph. Para salvarse, los ingleses tuvieron
que abandonar la insalubre costa y buscar un clima más sano y fresco en las montañas
del istmo. De los 70 hombres que zarparon junto a
Drake
, de Inglaterra, apenas ya
quedaban 30. Afortunadamente para
Drake
, cuando la desesperación estaba a punto
de hacer mella en su ánimo, llegaron las noticias que había estado esperando ansio-
samente; sus aliados cimarrones informaron que la flota hispana ya había arribado a
Nombre de Dios para esperar la llegada de la caravana que transportaba la plata.
Dra-
ke
y sus piratas junto con dos docenas de cimarrones, iniciaron la marcha hasta la ciu-
dad de Panamá, en cuyas proximidades planeaban asaltar la caravana.
Los británicos atravesaron el istmo a pie y fue entonces cuando ocurrió una anécdota
cuya veracidad puede ser muy discutida, aunque algunos historiadores, sobre todo
ingleses, la dan por auténtica. Cuando alcanzaron la cima de la cordillera del istmo, el
jefe de los cimarrones le pidió a
Drake
que le siguiera; caminaron varios metros y el
negro le mostró un árbol en cuya copa había una plataforma de madera.
Drake
trepó
hacia ella y desde lo alto, parece que pudo ver, a unos 38 Km al Sur: el Océano Pacífico.
Sus biógrafos cuentan o se inventaron que se hincó de rodillas y elevando sus plegarias
al Todopoderoso le pidió
que algún día le dejara navegar por aquellas aguas en un
barco inglés.
Cierto o no, el caso es que
Drake
años después tuvo oportunidad de
hacerlo. Ya se hablará de ese tema.
Tras una semana de marcha, los piratasllegaron frente a ciudad de Panamá. Drake en-
vió a uno de los cimarrones disfrazado de esclavo para que averiguara todo lo que pu-
diera sobre la caravana de mulas que transportaban la plata. El negro obedeció y a las
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Embarcación mayor que una lancha y generalmente con cubierta, destinada al transporte de personas o
mercancías en zonas costeras o en ríos, que se lleva a remolque de otra, a remo y vela.
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pocas horas volvió con noticias muy prometedoras: la caravana tenía previsto salir esa
misma noche, y no iría cargada solo con plata, sino que viajaban en ella el Tesorero de
Lima y su hija, dos personalidades por las que se pedía pedir un suculento rescate.
Los bandidos se retiraron varias millas hacia el interior, hasta encontrar un lugar apro-
piado en el que emboscarse.
Drake
distribuyó a sus hombres a ambos lados del camino
ordenándoles acechar en el mayor silencio posible. Nadie debería moverse hasta que
él diera la señal con su silbato. Cayó la noche y las horas fueron pasando con una
monótona languidez que se hacía insoportable. Finalmente escucharon el ruido de
unos cascabeles que indicaban la proximidad de un jinete. Los piratas pensaron que su
presa estaba ya cerca, pero para su decepción se trataba de un jinete solitario que
avanzaba en la dirección opuesta a la que debía venir la caravana con la plata.
Drake
no dio la señal de ataque para que el jinete pasara de largo sin advertir su presencia,
pero uno de sus hombres, Robert Pike, perdió los nervios como resultado de la angus-
tiosa espera y la tensión de la situación, y se incorporó para atacar al solitario viajero y
aunque fue derribado inmediatamente de un golpe por uno de los cimarrones, fue
suficiente para que el jinete lo descubriera. El español azuzó su montura y se alejó de
allí a todo galope. En su huida se cruzó con la caravana que transportaba la plata e in-
formó de la emboscada que los piratas les estaban preparando. Los españoles dieron
media vuelta y regresaron a Panamá con sus tesoros y personalidades.
Drake
, fuera de
sí, veía una vez más que un gran tesoro se le escapaba de las manos, sin poder hacer
nada para evitarlo. Los piratas abandonaron el interior del istmo y regresaron a la cos-
ta, al lugar donde habían escondido las naves, con el encargo a los cimarrones que le
informaran de los movimientos que hiciera la caravana de la plata. Durante los dos
meses siguientes
Drake
y su menguada fuerza navegaron a lo largo de la costa para
despistar a los españoles; fue entonces cuando tropezaron por casualidad con un bar-
co de 80 Ton totalmente desarbolado, tripulado por piratas franceses siendo su Ca-
pitán el hugonote, Guillaume Le Testu
5
. El navío francés había quedado seriamente
dañado tras un combate con los españoles y aunque había logrado escapar, la nave
estaba en las últimas y la tripulación se había quedado sin agua ni víveres.
Drake
, que
necesitaba reemplazar a los hombres que había perdido, socorrió a los galos y les pro-
puso unirse a su grupo, cosa que los franceses aceptaron encantados.
A finales de marzo de 1573 los cimarrones salieron en busca de
Drake
para comunicar-
le que la caravana de la plata se había puesto de nuevo en marcha y salido de Panamá.
El pirata diseñó una nueva estrategia más audaz y temeraria que la anterior; preparar
la emboscada justo en la misma entrada de Nombre de Dios, pensando que los espa-
ñoles ya se sentirían más seguros y bajarían la seguridad. Al anochecer,
Drake
con 50
hombres entre ingleses, franceses y cimarrones desembarcó a unas cuantas millas de
la ciudad. Tras avanzar andando durante varias horas, los piratas se emboscaron a me-
nos de medio kilómetro de la población, tan cerca estaban que podían escuchar como
5
Guillaume Le Testu, fue un marino, corsario, explorador y cartógrafo francés. Se convirtió en capitán de
un barco corsario de 80 toneladas. En 1573, cuando se encontraba en la región de Panamá, se unió a
Francis
Drake
, del que se convierte en piloto de altura, y a quien revela que tiene que existir un pasaje
entre el Atlántico y el océano Pacífico al sur de la Patagonia. Participó con él en un ataque con éxito el 31
de marzo contra un convoy de plata español en Nombre de Dios (Panamá), un puerto en el istmo que era
usado por la Flota de Indias. Fue herido y hecho prisionero por los españoles que le ajusticiaron días más
tarde.
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los carpinteros españoles trabajaban por la noche en el puerto de la villa. Al cabo de
una tensa espera de dos horas, la caravana apareció por el camino.
Drake
hizo sonar su
silbato para indicar que los piratas salieran de sus escondrijos aullando y disparando
contra los soldados de la escolta de la caravana. Aunque cogidos por sorpresa, pudie-
ron realizar disparos, matando a uno de los cimarrones e hiriendo gravemente al Ca-
pitán francés Testu. Al final, viéndose rebasados por el enemigo, los soldados se batie-
ron en retirada.
Drake
les dejó escapar ya que lo único que le interesaba eran las mulas
que transportaban la plata. Lo que no podía figurarse es que el botín era mucho mayor
de lo que él creía: 100.000 pesos de oro, que era lo suficiente para equipar lo suficien-
te 30 barcos de guerra ingleses y 15 toneladas de plata. Era tal cantidad de monedas y
lingotes que no podían transportarlo todo, máxime con los españoles pisándoles los
talones. Por tal motivo,
Drake
ordenó enterrar la plata para volver a buscarla más tar-
de; también dejaron allí al Capitán Testu ya que un herido tan grave podía retrasarles
en su huida, posteriormente escaparon de allí llevándose el oro. Los soldados de la
ciudad, alertados por los supervivientes de la caravana salieron para dar caza a los pi-
ratas, pero ya era demasiado tarde. No encontraron a nadie. Aun así, fueron capaces
de dar con el lugar donde
Drake
había escondido la plata y recuperar esa parte del
botín. También encontraron a Testu, que después de ser curado de sus heridas, fue
ajusticiado a los pocos días.
Lógicamente,
Drake
tuvo que repartir el botín con sus aliados franceses. Con los cima-
rrones no tuvo grandes problemas ya que estos negros no concedían valor alguno al
oro y a la plata conformándose con algunos mosquetes y piezas de quincallería. Satis-
fecho por el buen final de la aventura,
Drake
no quiso tentar a la suerte y partió rumbo
a Inglaterra, llegando a la Isla después de 23 días de travesía.
“De pirata a caballero”
Drake
y los supervivientes arribaron a Plymouth el nueve de agosto de 1573. Era do-
mingo y la ciudad estaba a rebosar de visitantes que acudieron al puerto y al mercado
local. La llegada del pirata y la noticia del fabuloso botín que traía causaron una autén-
tica explosión de júbilo. Las noticias de su éxito corrieron como la pólvora llegando
hasta Londres y a la Corte de la Reina Isabel, la llamada “
la Reina Virgen
”.
Drake
se
había convertido en nuevo héroe nacional para los británicos, incluido la soberana,
aunque ésta públicamente no se atrevía a expresarla.Temerosa de irritar al Rey de Es-
paña,
FelipeII
, Isabel fingió repudiar socialmente a su súbdito negándose a concederle
una audiencia oficial para darle la enhorabuena, aunque parece ser que en privado y
de incognito, si lo hizo. Pese a todo, y para no comprometer a su Reina,
Drake
se quitó
de en medio durante algún tiempo (otras fuentes dicen que fue la propia Reina quien
se lo pidió). En 1575
Drake
volvió a presentarse ante su Reina, haciéndole una oferta
que ésta no pudo rechazar. La nueva expedición era realmente audaz:
Drake
le pidió
ayuda para atravesar el extremadamente peligroso estrecho de Magallanes. El pirata
sabía que la mayoría de los puertos de la costa americana del Pacífico estaban indefen-
sos ya que los españoles no creían que ningún pirata inglés estuviese lo suficientemen-
te loco para arriesgarse a doblar el Cabo de Hornos; si lo conseguía,
Drake
tendría a su
merced toda la costa y las ciudades caerían en su poder como fichas de dominó. Tan
maquiavélico plan cautivó a la soberana británica.
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La Reina Isabel contribuyó a la expedición aportando personalmente mil coronas.
Aparte,
Drake
se la apañó para conseguir otras 4.000 libras esterlinas de diversos ar-
madores londinenses. La expedición se hizo a la mar el 15 de noviembre de 1577 y
estaba compuesta por el
Pelican
, de 100 Ton y 18 cañones, el
Elizabeth
de 80 Ton y 16
cañones, el
Marygold
, de 30 Ton y 16 cañones, y por el
Swan
, el
Benedict
y la pinaza
Christopher
. Aparte, a la altura de Cabo Verde, capturaron un mercante portugués que
fue incorporado a la flota con el nombre de
Mary
, cuyo piloto, Nuño da Silva, fue obli-
gado a colaborar con los piratas ingleses.
En cuanto a la tripulación, sumaba 168 marineros.
Drake
permitió embarcar a un grupo
de amigos suyos, caballeros y soldados con escasa experiencia, pero ansiosos de vivir
grandes aventuras; entre ellos empezó a destacar un tal Thomas Doughty, como un
notable intrigante. Las causas del enfrentamiento entre
Drake
y Doughty, parece ser
que fueron motivadas por que éste cuestionaba las decisiones de aquél, tratando de
humillarle delante de la marinería, empezando a sembrar la cizaña entre los marine-
ros, incluso les sugirió la idea de un motín. Las malas artes de Doughty unidas a una
travesía demasiada larga y complicada acabaron por caldear los ánimos entre las tripu-
laciones. La amenaza de una rebelión se mascaba en el aire haciendo comprender a
Drake
que tenía que hacer valer su autoridad y deshacerse del complicado compañero
de fatigas. La forma de quitarle de en medio se presentó en Puerto San Julián
6
, punto
de la costa americana, en donde 50 años antes, Magallanes había ahorcado a varios
miembros de su expedición.
Drake
detuvo sus naves y organizó un consejo de guerra
en el que el jurado, según las crónicas, dictaminó que Thomas Doughty era culpable de
traición y debía ser sentenciado a muerte.
Drake
, haciendo gala, como tenía por cos-
tumbre de su carácter extravagante, invitó al reo a cenar con él en su camarote, aga-
sajándole con los mejores manjares y excelentes caldos. A la mañana siguiente hizo
que le condujeran a tierra donde fue decapitado.
Este es el fin que le aguarda a los
traidores
, exclamó
Drake
cuando el verdugo sostuvo entre sus manos la ensangrenta-
da cabeza del desdichado Doughty. Pero la muerte del traidor no fue del agrado de
todos, y uno de los capitanes, Winter, desertó de la expedición con la pinaza
Christop-
her
. Este hecho, unido a que
Drake
había ordenado desguazar varios de sus barcos,
hizo que el pirata sólo contara con el
Pelican
, el
Marygold
y el
Elizabeth
para atravesar
el peligroso estrecho de Magallanes. Los marineros conocían la dificultad y el peligro
que suponía atravesar dicho Estrecho, pues era una serie de pasos infernales, con vien-
tos muy fuertes al juntarse los dos océanos, lo que aterrorizaba a la marinería. Para
insuflarles ánimos,
Drake
cambió el nombre de su barco, el
Pelican
, rebautizándolo
como
GoldenHind
(Cierva Dorada), que los marineros interpretaron como buenos au-
gurios.El
Golden Hind
, era conocido por sus brillantes colores y por sus banderas y es-
tandartes.
6 Puerto San Julián es una ciudad argentina de la provincia de Santa Cruz, en el departamento Magalla-
nes que cuenta con un importante puerto. Está ubicada sobre la bahía de San Julián, cerca del Estrecho
de Magallanes.
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The Golden Hind, navío pirata de Francis Drake
Tal y como estaba previsto, la travesía del Estrecho fue una auténtica pesadilla y un
horroroso infierno. Durante más de dos semanas, los barcos de
Drake
se vieron sacu-
didos por violentas tempestades, vientos de unas intensidades extraordinarias y balan-
ceadas por enormes olas como si fueran cáscaras de nuez. De hecho, tan sólo la
Gol-
denHind
logró cruzar aquél estrecho.
Drake
perdió todo contacto con los otros dos
barcos y pasó cuatro meses tratando de encontrarlos, pero al no encontrar ningún
resultado abandonó la búsqueda, sin saber que el
Elizabeth
había dado media vuelta
regresando a Inglaterra, y que el
Marygold
se había hundido en aquellas aguas embra-
vecidas.
El objetivo que ahora
Drake
tenía
in mente
era atacar la fortificada ciudad de Panamá,
pero ahora sin sus naves perdidas, la empresa se presentaba poco menos que imposi-
ble. Su primera escala fue Valparaíso (Chile), donde se apoderó de un mercante que
transportaba un cargamento de oro en polvo, pero después fue rechazado en sucesi-
vos intentos de apoderarse de las ciudades de La Serena, Coquimbo y Copiapó, todas
en la costa chilena. Tuvo más suerte en El Callao
7
, en cuyo puerto pudo entrar por sus
desprevenidos habitantes, que no podían imaginarse que un barco pirata surcara por
aquellas aguas, tomando a la
GoldenHind
como una nave amiga. El Virrey de Perú,
Francisco de Toledo
8
, se encontraba enfermo y postrado en la cama, pero en cuanto
tuvo noticia de que
Drake
había entrado en El Callao, haciendo acopio de todas sus
fuerzas, se levantó y, tras ordenar tocar las campanas en señal de alarma, organizó una
fuerza de 500 arcabuceros con los que se dirigió hacia El Callao, con tanta fortuna que
al verles llegar,
Drake
rehuyó el combate y dio la orden de emprender la retirada. La
nueva expedición tampoco empezaba con buen pie, pero el destino en forma de Ga-
león,
Nuestra Señora de la Concepción,
al que los españoles habían rebautizado como
7 El Callao, oficialmente Provincia Constitucional del Callao, es una ciudad situada en el centro-oeste
del Perú, en la costa central del litoral peruano, en la zona central occidental de América del Sur, a 15
kilómetros del Centro Histórico de Lima. Se ubica a orillas del Océano Pacífico al oeste de la provincia de
Lima. Desde la época colonial, el puerto del Callao ha sido el mayor puerto marítimo, el más importante
del Perú y uno de los más importantes de América.
8
Francisco Álvarez de Toledo (1515 – 1582), fue el quinto Virrey del Perú. Su mandato duró 11 años. Fue
además Gobernador y Capitán General del virreinato peruano.
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10
el “Cagafuego”, llamado así por los cañones que llevaba a bordo, transportaba una
carga de oro por valor de 400.000 pesos. La verdad es que la captura de esta nave no
fue muy heroica, fue más bien cuestión de suerte. Su capitán, Juan Antón, como ya
había pasado con anterioridad, no podía imaginarse que un barco pirata surcara por
aquellas latitudes, así que pensando que era un barco amigo, lo recibió muy cordial-
mente. Los piratas lo abordaron sin complicaciones y se apoderaron de su valioso car-
gamento ante la sorpresa mayúscula de la tripulación del Galeón español.
Todavía tuvo tiempo
Drake
para saquear más puertos, el de Isla del Caño, en Costa
Rica, el de Huatrilvo, cercano a Acapulco, en México, navegando luego hasta California
donde desembarcó en una ensenada que bautizó como Nueva Albión, en la bahía de
San Francisco. Mientras tanto, los españoles se apresuraban para concentrar una flota
para atrapar a
Drake
cuando emprendiera la travesía de regreso para volver a cruzar el
estrecho de Magallanes. Pero los planes del pirata eran otros; quería cruzar el Océano
Pacífico rumbo a África, doblar luego por el Cabo de Buena Esperanza para salir al Oc-
éano Atlántico, y de allí, regresar a Inglaterra. Una larguísima travesía que suponía una
gran hazaña: dar la vuelta al mundo. El 23 de julio de 1579
Drake
inició su espectacular
viaje a través del Pacífico, recalando en las Islas Marianas (donde fue atacado por los
aborígenes), en las Molucas, Timor, y en Mindanao, en Filipinas. Siguiendo la ruta pre-
vista, el pirata avistó Inglaterra el 26 de septiembre de 1580. Si en su anterior viaje sus
paisanos le dispensaron un recibimiento digno de un héroe, en éste, se superaron to-
das las expectativas, convirtiéndose en una auténtica leyenda.
El embajador español en Inglaterra, Bernardino de Mendoza
9
, protestó enérgicamente
ante la Reina Isabel por los saqueos de
Drake
, pero la soberana hizo caso omiso a sus
quejas, todo lo contrario, se apresuró a honrar a su súbdito.
Drake
entró en Londres a
bordo del
Golden Hind
navegando por el Támesis, donde la Reina fue invitada a su su-
bir a bordo mientras miles de personas contemplaban el acontecimiento desde las
orillas del río. La Reina cogió un sable y dirigiéndose a
Drake
le dijo: “El Rey de España
quiere vuestra cabeza y aquí tenemos algo con que cortarla”, pero en vez de decapitar-
le, que es lo que debería haber hecho, le nombró Caballero.
El recién nombrado Caballero,
SirFrancis Drake
, empleó el dinero “ganado” en sus pi-
llajes en comprar una lujosa finca en el condado de Devon y adoptó como escudo nobi-
liario la imagen de un globo terráqueo con la máxima “Primus Circumdediste Me”, algo
totalmente falso, ya que el primer marino que realizó la hazaña de dar la vuelta al
mundo fue el vasco de Guetaria,Juan Sebastián Elcano, en 1522, 58 años antes.
El mito se tambalea
Como la Reina no podía negarle ya nada,
Drake
, en 1585 se presentó de nuevo ante su
soberana para solicitarle apoyo y ayuda para una nueva expedición, ella le concedió
todo lo que estuvo a su alcance , incluidos dos Galeones de guerra de la Armada Real
británica, el
Bonaventure
, de 600 Ton, y el
Arot,
de 250. Los armadores privados tam-
bién contribuyeron a la expedición fletando otro Galeón, el
Leicester
, de 400 Ton, y
otras 20 naves, entre ellas los barcos
Primrose
,
Tiger
,
Minion
y
Swallow
. El total de las
tripulaciones sumaba más de 2.500 piratas. Tras izar su estandarte en el
Bonaventure
,
9
Bernardino de Mendoza (1540-1604) fue un militar, diplomático, historiador y escritor. En 1578 fue nom-
brado embajador ante la Corte inglesa de Isabel I. Durante su misión en Inglaterra ayudaba a la oposición
católica y utilizaba códigos secretos para comunicarse con el gobierno de
Felipe II
.
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11
Drake
partió de Plymouth el 24 de septiembre de 1585. Las primeras incursiones las
realizó en la costa gallega donde, entre el siete y el 24 de octubre, incendió varias igle-
sias y ermitas, aunque fue rechazado en su intento de asaltar la localidad de Redonde-
la (Pontevedra). Poniendo rumbo al sur,
Drake
se dirigió a las Canarias, con la suerte
que esquivó a la Armada española comandada por el marqués de Santa Cruz
10
que se
había hecho a la mar con la orden de hacerle frente. Su primer objetivo fue el pequeño
puerto de Santa Cruz, en la Isla de La Palma, pero nada más avistar la flota pirata, los
lugareños se aprestaron en organizar la defensa con tanta rapidez que el pirata no se
atrevió a atacar. Decidió entonces volver a Santa Cruz pensando que con su inesperado
regreso pillaría por sorpresa a los isleños, y en un primer momento fue así, pero el
ataque de
Drake
no quedó sin respuesta. Nada más ver acercarse los barcos piratas,
los defensores del lugar abrieron fuego contra ellos con los cañones de los dos fuertes
que defendían la entrada de la ciudad; una de las andanadas dio de lleno al
Bonaven-
ture
y el propio
Drake
estuvo a punto de morir alcanzado por un trozo de metralla. Los
ingleses se quedaron desconcertados por la rápida y efectiva reacción de los españo-
les, pero aun así decidieron iniciar el desembarco. La Artillería española alcanzó de
lleno a una de las lanchas de desembarco inglesas liquidando a una docena de piratas,
por lo que el resto dio media vuelta y regresó a sus barcos.
Drake
no creía lo que estaba viendo, pero como también fue rechazado en la Isla de la
Gomera, sus hombres se negaron a cumplir sus órdenes para intentarlo de nuevo en
Santa Cruz para desquitarse de la ignominiosa derrota sufrida. Era la primera vez que
sus órdenes no eran obedecidas. El mito de
Sir Francis Drake
empezaba a tambalearse.
Afortunadamente para el pirata, su suerte mejoró ligeramente con la llegada a las cos-
tas americanas. Su primer objetico fue la ciudad de Santo Domingo en la actual Re-
pública Dominicana. Se enteró que su Gobernador, Cristóbal de Ovalle, era un indivi-
duo más capacitado para resolver problemas de índole intelectual que militar, además
la colonia sufrió un gran declive durante los años venideros debido al abandono por
parte de los conquistadores españoles, que habían zarpado a México y Perú en busca
de riquezas, por lo que supuso, y no se equivocó, que sería una presa sencilla.
El diez de enero de 1586,
Drake
inició el asalto a Santo Domingo. Para engañar a los
españoles hizo desembarcar a varias millas de distancia a 600 hombres para que ataca-
ran la ciudad por la retaguardia, mientras él distraía a los defensores lanzando un ata-
que naval contra el puerto. El plan le funcionó, ya que mientras los españoles trataban
de rechazar a la Armada de
Drake
, los piratas habían avanzado por tierra atacándoles
por la espalda haciéndoles huir a la selva. Con la ciudad en su poder,
Drake
inició ne-
gociaciones con el obispo
11
del lugar, ya que el Gobernador había huido cobardemente
en un barco, exigiendo como rescate el pago de 400.000 pesos a cambio de no destruir
la ciudad. Los españoles alegaron que no tenían tanto dinero, y
Drake
, implacable,
empezó a incendiar edificios.
Todas las mañanas se incendiaban edificios y como las
10
Álvaro de Bazán y Guzmán (1526-1588), I marqués de Santa Cruz, Grande de España, Señor de las
villas del Viso y Valdepeñas, Comendador mayor de León y de Villamayor, Alhambra y La Solana en la
Orden de Santiago; miembro del Consejo de su Majestad
Felipe II
, Capitán General del Mar Océano y de
la gente de guerra del Reino de Portugal fue un militar y Almirante del siglo XVI, célebre por el uso
de Galeones de guerra y por utilizar por primera vez Infantería de Marina para realizar operaciones anfi-
bias.
11
Allí estaba la sede de la Audiencia de Indias y la Archidiócesis de la que dependían varias diócesis y se
construyó una universidad.
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casas eran magníficas, porque estaban construidas de piedra, nos costó muchísimo
prenderlas fuego
, llegó a escribir el propio
Drake
en su diario. Fueron destruidos entre
250 y 300 edificios, entre ellos los Archivos Históricos de la Villa, perdiéndose toda su
valiosa documentación, antes de que los españoles llegaran a un acuerdo con el pirata
ofreciéndole 25.000 ducados a cambio de que no siguiera destruyendo la ciudad.
Viendo
Drake
que no iba a sacar más beneficio, aceptó el trato y tras recibir el dinero
abandonó la ciudad dejando a sus habitantes lamentándose por sus desdichas.
Posteriormente,con 30 buques y 4.000 hombres, puso rumbo hacia Cartagena de In-
dias, cuyo Gobernador, Pedro Fernández Bustos, que no era militar, bastante incompe-
tente y con más de 65 años, pero alertado de sus intenciones comenzó a organizar la
defensa de la plaza. Logró reunir una fuerza formada por 400-500 hombres, mal retri-
buidos, con gran proporción de esclavos indios y negros en la mayoría de los casos in-
servibles para la defensa, y que para conseguirlos, se tuvo que hacer venir desde
Mompox
12
a más de 100 de ellos. Se organizó la defensa poniendo 120 arcabuceros y
algunos indiospara la defensa del núcleo urbano; otros 40 arcabuceros para impedir
los desembarcos en lanchas en el puerto, 50 como guarnición del fuerte Boquerón, y
otros 200 arcabuceros y piqueros para defender la zona de La Caleta, tras ordenar ca-
var un perímetro de trincheras. La Artillería con que contaban los españoles eran 10
piezas que las emplazaron en las bocas de las calles, más otras nueve existentes en el
fuerte del Boquerón, y como fuerzas navales disponían de dos Galeras Reales, con 10
cañones cada una con unos 150 tripulantes contando con forzados turcos para remar y
que aprovecharon la primera ocasión para desertar y colaborar con los ingleses. El 19
de febrero de 1586, primer miércoles de Cuaresma, a mediodía, la flota del corsario
llegó a Cartagena. Todas las naves inglesas enarbolaban banderas negras, al igual que
era negro el uniforme que lucía
Drake
. Iniciaron el asalto por el paso del Boquerón,
pero la gran cadena de acero les impidió avanzar, mientras los españoles disparaban
contra ellos numerosas andanadas. Recurriendo al mismo truco que utilizó en Santo
Domingo,
Drake
hizo desembarcar a 1.600 de sus hombres para que atacaran la ciudad
por el paso de La Caleta, pero tropezaron con la enconada resistencia española y de los
indios. Según algunos historiadores, unos 400 piratas pudieron morir en el asalto. Dada
la situación, la batalla parecía perdida para
Drake
y sus corsarios, pero la suerte se le
apareció otra vez. Los indios cansados y agotados por el combate, abandonaron sus
posiciones y se fueron. Los piratas aprovecharon la brecha en la defensa de la ciudad
para lanzar un fuerte ataque arrollando a los españoles que trataban de contenerlos. El
desastre fue total. Los españoles que pudieron escaparse de la ciudad entre los que
estaba incluido el Gobernador Bustos, se refugiaron en los bosques colindantes, direc-
ción Turbaco
13
y los corsarios lograron su objetivo de adueñarse de la ciudad proce-
diendo a saquearla.
Como era su norma,
Drake
inició conversaciones con las autoridades locales, exigiendo
400.000 ducados como rescate por la ciudad. Los españoles ofrecieron 100.000 y el
corsario ordenó a sus hombres que destruyeran varios edificios, entre los que se en-
contraba una nave de la iglesia Mayor. Los españoles suplicaron a
Drake
que aceptara
la oferta porque no tenían más dinero, y finalmente el pirata se dio por satisfecho con
12
Mompox, llamada antiguamente Santa Cruz de Mompox, es un municipio de Colombia, en el departa-
mento de Bolívar.
13
Turbaco es un municipio colombiano en el departamento de Bolívar. Está ubicado a 20 minutos de la
capital departamental, Cartagena de Indias.
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13
107.000 ducados, aunque una vez con el dinero en su poder exigió otros mil alegando
que algunos edificios de fuera de la ciudad, no habían entrado en el trato inicial. Los
cartageneros no tuvieron más remedio que transigir con semejante extorsión y pagar
lo que les pedían con cargo al Tesoro Público de España. El documento de pago lo
firmó
Drake
como “Capitán General de la Armada de la Serenísima Reina de Inglate-
rra”. Desgraciadamente para los corsarios, el
vómito negro
– peste amarilla – les hizo
bastantes bajas. Tras 50 días de permanencia, los ingleses abandonaron Cartagena de
Indias, llevándose los buques españoles, cañones, campanas y pólvora más otros 5.000
ducados, el oro, joyas, aceite, vino y todo lo que pudieron saquear y robar.
Drake
puso rumbo a Cuba, llegando a La Habana el 29 de mayo, pero los españoles ya
estaban alertados y preparados para recibirles. Viendo que en la playa estaban desple-
gados 900 soldados, de los que 700 llevaban arcabuces, el corsario desistió en su idea
de atacar, abandonando aquellas aguas. Como era habitual en él, siempre rehuía el
combate cuando se encontraba frente a fuerzas bien armadas y dispuestas a combatir.
Entonces puso rumbo al norte, a las costas de Virginia, donde un año antes, otro “
pe-
rro del mar
”, Walter Raleigh
14
, había fundado una colonia en la Isla de Roanoke
15
. Al
llegar allí, el pirata descubrió que los colonos británicos padecían espantosas calami-
dades a causa del hambre, las enfermedades y los ataques de los indios, por lo que
decidió evacuar a los escasos supervivientes y llevarlos de regreso a Inglaterra.
De vuelta a Plymouth el 28 de junio de 1586, el recibimiento que se le dispensó no fue
tan entusiasta ya que los inversores de su viaje se sintieron decepcionados con el esca-
so botín conseguido. Sólo obtuvieron 25 chelines por cada libra que habían invertido,
lo que suponía unas pérdidas de 25%. A partir de entonces,
Drake
dejó de gozar de la
confianza de los patrocinadores. La buena estrella de este personaje, empezaba a
eclipsarse.
Los últimos coletazos
Durante los años siguientes, a
Francis Drake
se le quitaron las ganas de regresar a las
Indias; decidió atacar directamente los puertos de la península ibérica. Atacó en 1587
atacó el puerto de Cádiz, a pesar de que existía un tratado de paz en vigor entre Espa-
ña e Inglaterra, incendiando numerosos barcos y robando todo lo que pudo. Un año
después, en 1588, durante el ataque a Inglaterra de la Armada Invencible,
Drake
se
mantuvo en un segundo plano, limitándose a capturar un Galeón español que, según
sus informes, transportaba un suculento botín. En una nueva incursión en los puertos
de La Coruña y Lisboa, fue estrepitosamente derrotado, perdiendo un tercio de sus
fuerzas que se componían de 120 navíos y casi 8.000 hombres.
Aun así, su Reina le ordenó organizar en compañía de John Hawkins una expedición
contra Puerto Rico, en el que no faltaron enfrentamientos y encontronazos entre los
dos corsarios (ver artículo anterior de Hawkins). Hawkins falleció antes de llegar a su
destino y
Drake
fracasó en los intentos que hizo para conquistar sus objetivos. Cuentan
que tras la muerte de Hawkins, Drake comentó en voz alta:
Podría lamentarme por
14
Walter Raleigh
fue un marino,
corsario,
escritor, cortesano y político
inglés
, que popularizó el
tabaco
en
Europa. En la literatura clásica española era conocido como
Guantarral.
15
La Colonia de Roanoke de la isla de Roanoke en el condado de Dare, actual Carolina del Norte, Estados
Unidos, fue un intento del siglo XVI de la reina Isabel I de Inglaterra de establecer un asentamiento inglés
permanente en América, cosa que no llegó materializarse.
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vos, pero éste no es el momento de detenerse en tristezas
. Para animar a sus ya lángui-
dos y deprimidos hombres, les prometió que en las sucesivas acciones conseguirían
más riquezas que las que nunca habían obtenido… Puso rumbo a la ciudad de Nombre
de Dios, en la que años atrás consiguió uno de sus más sonados triunfos, pero en-
contró la ciudad desierta, ya que los españoles la habían desmantelado para trasladar-
la a Portobello, también en Panamá, a causa de su mejor clima.
Drake
, en un gesto que
demostraba su rencor y rabia, ordenó prender fuego a la ciudad abandonada, mientras
se lamentaba ante uno de sus capitanes que desde que había zarpado de Inglaterra no
había avistado
ni una sola pieza merecedora de ser cazada
. Mandó a continuación a
parte de sus hombres a que explorasen el istmo de Panamá, pero volvieron días des-
pués heridos y diezmados tras haberse enfrentado con soldados españoles. Para colmo
de males, ordenó desembarcar en la Isla de Escudo de Veraguas
16
para aprovisionarse
de agua. Fue una decisión fatal; una epidemia de disentería se cebó con su tripulación,
incluyendo al propio
Drake
. El 23 de enero de 1596, el pirata tuvo que encerrarse en su
camarote incapaz de seguir dando órdenes. El 27,
Drake
comenzó a delirar pidiendo a
sus hombres que le vistieran con su armadura de gala. Al amanecer del día 28, pasó a
mejor vida.Tenía aproximadamente 55 años. Sus hombres depositaron su cuerpo en
un ataúd de plomo que dejaron a bordo de su barco, el
Defiance
, y tras abandonar la
nave la incendiaron convirtiendo el navío en una gigantesca pira funeraria. Fue el final
de un hombre audaz y emprendedor, un marino excepcional y un gran patriota, pero
también un forajido de los mares a quien las conflictivas circunstancias históricas le
auparon a la categoría de héroe nacional.
Bibliografía
ÁLVAREZ CUETO, Dionisio. FERNÁNDEZ, Vicente.
Los Perros de la Reina (Piratas ingleses contra España, siglo XVI).
MONTERO, Pablo. Imperios y piratas.
MEMBRILLO BECERRA, Francisco Javier. La batalla de Cartagena de Indias.

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