Aquelarre.

RICHARD CAVENDISH
LAS ARTES OSCURAS
CAPÍTULO SÉPTIMO. LA ADORACIÓN DEL DIABLO. 2. BRUJERÍA (fragmentos)
[… La divina patrona de la brujería no era un dios astado, sino una diosa -Selena, Hécate o Diana, todas ellas diosas lunares. Hécate, originaria de Asia Menor, era la diosa más invocada por brujas y magos. Era una triple diosa, representada con tres cabezas o tres cuerpos, en relación con las fases lunares -nueva, llena e intermedia-, y se la identificaba como Luna, 1 la luna, en el cielo, Diana, en la tierra y Proserpina, en el submundo. Imperaba sobre fantasmas, noche y oscuridad, sepulturas, perros, sangre y terror. También era la diosa de las encrucijadas. Se creía que la escoltaban legiones de espectros mientras vagaba entre las sombras, y solían dejarse ofrendas de comida en los cruces de caminos, destinadas a dichos espíritus…]

1 En castellano, en el original.

[… Allí las brujas se dieron un banquete con pan, carne y vino. Danzaron, y Satán se transformó en un perro negro. Todas besaron sus cuartos traseros. Las luces desaparecieron y Satán gritó “Mechlet, mechlet”; 2 entonces los hombres copularon con las mujeres, a la manera de los perros. Satán les entregó polvos y ungüentos para dañar a la especie humana y al ganado. Les dijo que hicieran todo el mal que pudieran, y que lo adoraran en la iglesia en lugar de a Cristo, escupiendo en la hostia al comulgar. En uno de los aquelarres trajeron una hostia consagrada y todos la pisotearon.

2 “Mezclaos”.



Angustiosa pintura describiendo meticulosamente un aquelarre
 
El orden de los eventos del sábado de aquelarre variaba de una a otra zona. Solía comenzarse con un homenaje formal de las brujas a Satán. Según el Compendio Maleficarum de Guazzo, las brujas tenían por costumbre encender un fuego y el Diablo se sentaba en un trono, bajo la forma de una cabra o un perro… y se acercaban a él para adorarlo, pero no siempre de la misma manera. Unas veces se ponían de rodillas, como suplicantes, otras veces permanecían de espaldas, y a veces lanzaban patadas hacia arriba para que sus cabezas se doblaran hacia atrás y sus barbillas apuntaran al cielo. Se ponían de espaldas y caminaban hacia atrás como los cangrejos, poniendo sus manos tras ellas para tocarlo, suplicantes. Cuando hablaban agachaban la cabeza mirando al suelo; y hacían todo de una manera totalmente distinta a las costumbres de los demás seres humanos.
 
 
 
 
Luego llegaba la ofrenda de velas al diablo y el beso obsceno. Se iniciaban nuevos miembros, y los hijos de las hechiceras se presentaban al Diablo, que a veces los bautizaba; en ciertas ocasiones casaba una pareja de brujos. A continuación, las brujas se sentaban para celebrar una fiesta, a lo que seguía un baile frenético que terminaba con una orgía, a la que se unía el propio diablo, que al parecer concedía sus favores a la mayor cantidad de brujas posible. Otras veces tras la orgía se iniciaba una ceremonia religiosa, una parodia de la misa católica. Después las brujas informaban sobre el mal que habían conseguido hacer desde la última reunión y finalmente el diablo les daba permiso para retirarse.
 
 
 
 
Las descripciones del aquelarre en las confesiones realizadas por las brujas reproducen muchas de las acusaciones que se habían hecho antes contra sectas de adoradores del diablo – reuniones nocturnas, la apariencia del Diablo como hombre, gato, perro o cabra, el beso obsceno, la renuncia al cristianismo,la matanza de niños, la fiesta y la orgía que seguía a la extinción de las luces. Las brujas también compartían con las sectas anteriores un odio especial por la Eucaristía que fue arraigado originalmente en una negación de la afirmación de la Iglesia como canal entre el hombre y Dios. Las palabras pronunciadas por el sacerdote en la Misa transforman el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, y al consumirlos el cuerpo del adorador se unificaba con Cristo. Pero los herejes creían estar en contacto directo con Dios, sin necesidad de la intervención de la Iglesia, el sacerdote y la hostia consagrada. La falta de respeto por la Eucaristía -expresado, por ejemplo, por los herejes que decían que la hostia tenía para ellos sabor a excrementos- se convirtió en el satanismo en un odio declarado hacia el cuerpo y la sangre del detestado Salvador cristiano.
 
 
 
 
Las brujas habían sido acusadas ​​de canibalismo desde los más lejanos tiempos, pero el juramento iniciático para impedir los matrimonios y el énfasis en los sacrificios de niños sugieren que uno de los factores en el desarrollo temprano del culto de las brujas era el horror herético al matrimonio y la procreación. Pasar de la desaprobación del parto a la matanza de niños parece una medida drástica, pero Clementius de Bucy y sus seguidores fueron acusados de haberla tomado. Más tarde, una de las razones del canibalismo era que evidentemente ataba la bruja a la secta, como el excremento de sapo de los Waldesianos de Turín. Algunas brujas dijeron que habían devorado bebés en la creencia de que después no podrían confesar, pensando probablemente que adquirirían la incapacidad del niño para hablar.
El beso obsceno aparece constantemente en las confesiones. Algunas brujas decían que el Diablo tenía una segunda cara en su grupa, que ellas besaban. Jeannette d’Abadie, una bruja vasca, decía que besaban la cara del Diablo, luego su ombligo, falo y trasero, lo que recuerda una de las acusaciones hechas a los Templarios …]
[… Las propias brujas, al parecer, se referían a su dios como “el Diablo” en la mayoría de los casos y muchos de los nombres que se le daban implicaban que se le identificaba de modo consciente con el Demonio de la Cristiandad –Satán, Lucifer, Belcebú, Belial, Astaroth, Asmodeo, Mammon. En 1595, Jean del Vaux, un monje de la abadía de Stablo en los Países Bajos, que confesó sin que se recurriera a la tortura, manifestó que el ser al que adoraban el sabbath era Belcebú…]
[… El nexo entre el Diablo y la cabra está relacionado probablemente con una particularidad esencial del sabbath, la cópula de las brujas con el Diablo. En las primeras referencias sobre el sabbath, tanto Anne Marie de Georgel como Catherine Delort declararon que su misión era dar placer al macho cabrío. La creencia de que los demonios podían mantener relaciones sexuales con los seres humanos y lo deseaban, procede principalmente de las tradiciones judías, por ejemplo, la historia de las relaciones de Adán con Lilith (F2-F3-F4) y otras mujeres diabólicas…]
[… En la propia orgía se acusaba a las brujas de haber cometido todas y cada una de las perversiones imaginables, junto con las demás brujas y el Diablo, y el sábado culminaba en una locura animal de sensualidad, de tormento mezclado con placer, en la que los adoradores alcanzaban el éxtasis. La unión con el Diablo solía describirse como dolorosa; según muchas brujas era una agonía similar al parto. El miembro del diablo era escamoso, según Jeanette d’Abadie, y le provocaba un dolor extremo. El falo del Diablo era antinaturalmente largo y de tacto helado, como su semen. La explicación naturalmente aceptada en nuestros días es que se utilizaba un falo artificial. Pero la experiencia también se describía como intensamente placentera. Paulus Grillandus, un juez que presidió juicios en Roma en el siglo XVI, se encontró con que las brujas disfrutaban con el Diablo “con la mayor de las voluptuosidades”. Una joven francesa declaró “No querría otra vida distinta a la que llevo; soy plenamente feliz así, siempre acariciada”. En Escocia, en 1662, Isobel Gowdie declaró a sus acusadores que el Diablo era “tan pesado como un saco de malta, de fuerte naturaleza y frío como el hielo”, pero también “más hábil con nosotras en ese sentido que ningún otro hombre”.
La misma perversa mezcla de dolor y placer aparece en testimonios sobre flagelaciones realizadas el sábado. Solía golpearse a las brujas por no haber hecho suficiente mal o por haber incurrido en el desagrado del Diablo. Isobel Gowdie dijo que solían molestar al diablo y él las golpeaba con un látigo. “Nos golpeaba y azotaba por todas partes con cables y otros flagelos puntiagudos, como a espíritus desnudos, y nosotros seguíamos gritando¡Piedad, piedad! ¡Merced, merced! ¡Señor nuestro!Pero él no mostraba piedad ni merced.” Como comentó una de las autoridades, “Esto suena más a escaramuza de placer sadomasoquista que a ninguna otra cosa” …]
Fuentes:

  1. Richard Cavendish. The black arts. Perigee. Penguin Group, 1967. Pág. 286 y siguientes. Hay una versión limitada del libro que está disponible online en la dirección: http://documents.scribd.com.s3.amazonaws.com/docs/6ju6kh5fy82dm1u8.pdf
  2. Lilith’s cave. Jewish tales of the supernatural. 1988. Copyright: Howard Schwartz.
  3. La Reina de Saba: http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2014/11/la-reina-de-saba.html
  4. Lilith, la demoniaca primera mujer que abandonó a Adán según la tradición judía:http://www.abc.es/cultura/20150914/abci-lilit-mujer-adan-tradicion-201509132022.html
  5. The history of witchcraft and demonology. Montague Summers. London, 1926
  6. Wicca, A Guide For The Solitary Practitioner. Cunningham, Scott
  7. Luciferian Witchcraft. The Grimoire Of The Serpent. Ford, Michael W.
  8. The Encyclopedia Of Witches, Witchcraft, And Wicca. Guiley, Rosemary Ellen
  9. ABC. 14 de marzo de 1993. Los niños que asistían a las misas negras en Suecia cuentan los horrores del ritual. Cortaban en trozos al bebé y luego se lo comían, dice uno de ellos: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1993/03/14/103.html

Fuente: http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2016/01/aquelarre.html

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